domingo, abril 14, 2024
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Arrastre de Caudas, la tradición de Semana Santa que perdura en Quito

El acto simbólico se celebra en la capital de manera tradicional. Foto: Quito Turismo

En las estrechas calles empedradas del Centro Histórico de Quito, la Semana Santa (2024) trajo consigo no solo devoción y reflexión, sino también una tradición única y cautivadora: el Arrastre de Caudas.

Esta ceremonia, arraigada en la rica historia de la ciudad, se llevó a cabo este miércoles, en la majestuosa Catedral Metropolitana de Quito (centro histórico), donde fieles y curiosos se reunieron para presenciar un espectáculo que transporta a los asistentes a tiempos coloniales.

La ceremonia litúrgica se celebraba hace 400 años por parte del ejército romano, cuando se ondeaban unas banderas gigantes ante la muerte de un general o soldado reconocido.

En la actualidad, esta costumbre se festeja en Quito convocando a alrededor de 700 asistentes entre de fieles católicos y turistas; muchas personas que no pudieron ingresar, observaron el acto a través de pantallas que se instalaron afuera de la Catedral. El evento también contó con la presencia del alcalde de Quito, Pabel Muñoz, el viceministro de Gobierno, Esteban Torres, entre otras autoridades.

La tarde lluviosa no impidió que los fieles acudieran al templo cuando sonaron las campanas de la catedral que anunciaron el inicio del acto solemne.

Las puertas se abrieron revelando el imponente interior de la iglesia, adornado con altares dorados y esculturas religiosas cobijadas por la luz de las velas.

Monseñor Alfredo José Espinosa Mateus, lideró el acto especial. Luego de la lectura del Santo Evangelio según San Mateo, el pontífice reflexionó sobre el significado del acto religioso que simboliza la muerte del pecado. También instó a la reflexión y sumirse en actos de paz ya que Ecuador es un país consagrado al Sagrado Corazón de Jesús.

El acto central del festejo religioso se desarrolló luego del sermón litúrgico. En el centro del pasillo principal, un grupo de hombres ataviados con túnicas cargaron las pesadas caudas que simbolizan el sufrimiento de Cristo en su camino hacia la crucifixión.

Una procesión solemne

Con solemnidad y reverencia, los protagonistas del acto simbólico levantaron las caudas sobre sus hombros y avanzaron con paso firme hacia el altar mayor, seguidos por una procesión con un fondo de cantos sagrados.

En medida de que la procesión avanzó, un aire solemne y místico transportó a los presentes a un estado de contemplación y devoción. Las caudas, parecían flotar en el aire mientras los portadores avanzaron con gracia y determinación, cada paso marcado por el peso de la tradición y la fe.

A lo largo del recorrido, los fieles se abrieron paso para dar reverencias ante las caudas, expresando su respeto y admiración por el sacrificio de Cristo.

Al llegar al altar, los portadores depositaron con cuidado las caudas frente a la imagen de Cristo crucificado, en un gesto de humildad y entrega. La catedral se sumó en un silencio reverencial, roto solo por el suave murmullo de las oraciones y el tintineo de las velas.

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El Arrastre de Caudas en la Catedral de Quito es mucho más que una simple tradición; es un vínculo entre el pasado y el presente, una manifestación de la fe y la devoción que ha perdurado a lo largo de los siglos. En un mundo marcado por el cambio y la incertidumbre, esta ceremonia anual nos recuerda la importancia de mantener vivas nuestras tradiciones y valores más sagrados, incluso en los momentos más oscuros y difíciles. (I)

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