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Ecuador se proyecta como el nuevo núcleo de la transición energética regional con la ExpoEnergía 2026

Proyecto Eólico Villonaco. Foto: Archivo

La ExpoEnergía & Energy Summit Ecuador 2026 se posiciona como el acontecimiento más relevante para el sector energético del país, consolidándose en un momento en que la nación busca soluciones urgentes a sus desafíos de suministro.

Organizado por la Asociación Ecuatoriana de Energías Renovables y Eficiencia Energética (AEEREE), este encuentro reúne a líderes, inversionistas y autoridades internacionales para definir la hoja de ruta hacia un sistema más sostenible.

Bajo el lema «Somos Energía Renovable», el evento tiene como sede el Centro de Convenciones Metropolitano de Quito, donde se dan cita expertos para discutir la planificación y las inversiones necesarias.

La crisis eléctrica de los últimos años, con apagones registrados entre 2024 y 2025, ha acelerado la necesidad de transformar un modelo que hoy depende en exceso de la generación hidroeléctrica.

Según datos técnicos, el sistema eléctrico ecuatoriano mantiene una dependencia de entre el 70% y el 72% de las fuentes hídricas, lo que lo vuelve vulnerable ante las sequías prolongadas vinculadas al cambio climático.

Ante este panorama, el secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olade), Andrés Rebolledo, resaltó durante la apertura que la energía hoy es, más que nunca, un factor de geopolítica y desarrollo económico.

Rebolledo enfatizó que, aunque el mercado eléctrico es central, este solo representa el 20% de toda la demanda energética, dejando un 80% de consumo que todavía requiere esfuerzos de descarbonización.

En el contexto regional, el experto señaló que América Latina y el Caribe ha logrado pasar de un 58% a casi un 70% de energía limpia en su matriz eléctrica en la última década.

Sin embargo, las cifras revelan un contraste importante para el país: mientras la generación eólica y solar en la región creció un 22% en 2025, en Ecuador el crecimiento se estancó tras un aumento del 5% en 2024.

Por su parte, Eduardo Rosero, presidente de la AEEREE, sostuvo que el país no puede seguir reaccionando a las crisis y que se requiere una verdadera articulación entre el sector público y privado.

«La transición energética debe ser vista como una oportunidad económica y no como un costo», afirmó Rosero, destacando que el objetivo es construir un sistema resiliente que impulse el empleo y la innovación.

El rol de la inversión privada y el financiamiento multilateral

Equipo de panelistas que participó en el evento para anunciar el encuentro internacional. Foto: Cortesía

El debate sobre la participación privada se ha intensificado tras las recientes sentencias de la Corte Constitucional, que reabrieron la discusión sobre la delegación de servicios y la seguridad jurídica para el capital.

El Gobierno Nacional ha reconocido que la solución energética no puede recaer exclusivamente en el Estado, haciendo llamados públicos a la autogeneración y a la venta de excedentes al sistema nacional.

En esta línea, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha mostrado un respaldo tangible mediante la aprobación de una línea de crédito de 1.000 millones de dólares para mejorar el suministro en el país.

De ese monto total, se ha formalizado una primera operación de 300 millones de dólares destinada específicamente a fortalecer las redes de transmisión y distribución de energía.

Las proyecciones oficiales indican que existen actualmente en trámite unos 970 megavatios (MW) de energías renovables no convencionales, que se espera incorporar al sistema entre 2027 y 2028.

Uno de los proyectos emblemáticos mencionados es la repotenciación de Minas de Huascachaca, que sumará 50 MW solares y 30 MW eólicos a su capacidad actual, con una inversión de 85 millones de dólares.

Rebolledo advirtió que la región entera requerirá más de 500.000 millones de dólares en inversión para cubrir la demanda impulsada por tecnologías como la inteligencia artificial y la electromovilidad.

Específicamente, se estima que solo los centros de datos exigirán un 3,5% adicional de electricidad para el año 2035, lo que obliga a los países a acelerar sus planes de expansión.

La ExpoEnergía 2026 también sirve de vitrina para soluciones tecnológicas en almacenamiento de energía, un vector crucial donde la región ya cuenta con una capacidad de 1,7 GW en baterías.

A pesar de los retos, Ecuador cuenta con ventajas estratégicas subaprovechadas, como un alto potencial solar y eólico y capacidades técnicas locales listas para ser desarrolladas bajo reglas claras.

La feria cuenta con el aval de instituciones como la Cámara de Innovación y Tecnología Ecuatoriana (CITEC), subrayando la transversalidad de la energía en todos los sectores productivos.

Los expertos coinciden en que la eficiencia energética es el pilar invisible de esta transición, permitiendo reducir la demanda sin afectar la productividad industrial o comercial.

Para el sector exportador bananero, florícola y camaronero, contar con una energía confiable es determinante para mantener la competitividad en los mercados internacionales.

El evento incluye una rueda de negocios diseñada para que el diálogo institucional se traduzca en alianzas estratégicas y contratos reales que beneficien al sistema nacional interconectado.

La Olade ha reiterado su compromiso de acompañar técnica y políticamente al Ecuador en este proceso, promoviendo la integración energética regional como mecanismo de seguridad.

Con más de 100 expositores y delegaciones internacionales, la ExpoEnergía se consolida como el foro más importante para entender hacia dónde va el mercado eléctrico andino.

Para finales de 2026, se espera que Ecuador haya definido marcos regulatorios más flexibles que permitan la entrada de nuevos actores en la generación distribuida. La meta regional es ambiciosa: para el año 2050, el índice de renovabilidad del consumo final debería alcanzar el 48%, casi duplicando las cifras actuales.

En este escenario de largo plazo, el gas natural se perfila como un combustible de transición que ayudará a dar firmeza al sistema mientras maduran las fuentes intermitentes. ExpoEnergía & Energy Summit Ecuador 2026 no es solo una exhibición comercial, sino una señal de futuro en un momento decisivo para la estabilidad nacional. (I)

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