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Diabetes afecta a cientos de miles de ecuatorianos y abre paso a terapias innovadoras como la semaglutida

Paciente con diabetes. Imagen referencial. Foto: Archivo

La diabetes mantiene una tendencia creciente en Ecuador y en el mundo, con impactos cada vez más severos en los sistemas de salud y en la calidad de vida de millones de personas, según alertan médicos especialistas y organismos internacionales.

En Ecuador, la diabetes se ubica entre las principales causas de morbilidad y mortalidad, con un aumento sostenido de casos asociado a factores como el sedentarismo, la mala alimentación, la obesidad y el envejecimiento de la población.

El médico endocrinólogo Juan Carlos Arévalo advirtió que en el país “la diabetes ya no es una enfermedad silenciosa aislada, sino un problema estructural de salud pública”, que afecta tanto a adultos como a personas cada vez más jóvenes.

De acuerdo con Arévalo, una parte importante de los pacientes desconoce su diagnóstico o inicia el tratamiento cuando ya existen complicaciones, lo que incrementa el riesgo de daño renal, cardiovascular, visual y neurológico.

El especialista explicó que la diabetes mal controlada puede derivar en infartos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal crónica, amputaciones y ceguera, además de reducir significativamente la esperanza de vida.

A escala global, la situación es igualmente alarmante. Las cifras presentadas muestran que el número de personas con diabetes pasará de 588,7 millones en 2024 a 852,5 millones en 2050, lo que representa un incremento del 45 % a nivel mundial.

África es la región con el crecimiento proyectado más acelerado, con un aumento del 142 %, al pasar de 24,6 millones de personas con diabetes en 2024 a 59,5 millones en 2050.

En Medio Oriente y el norte de África, los casos casi se duplicarán, con un incremento estimado del 92 %, mientras que el sudeste asiático registrará un aumento del 73 %, según las proyecciones.

En América del Norte y el Caribe, región a la que pertenece Ecuador, el número de personas con diabetes crecerá un 21 %, pasando de 56,2 millones en 2024 a 68,1 millones en 2050.

Sudamérica y Centroamérica también muestran una tendencia preocupante, con un aumento proyectado del 45 %, al subir de 35,4 millones a 51,5 millones de personas afectadas.

Europa presenta el crecimiento más moderado, con un 10 %, aunque mantiene una alta carga de enfermedad en términos absolutos.

La Federación Internacional de la Diabetes (FID) ha señalado que este incremento está estrechamente ligado al aumento de la obesidad, la urbanización acelerada, los cambios en los patrones alimentarios y la falta de actividad física.

La FID también advierte que una proporción significativa de personas con diabetes vive en países de ingresos medios y bajos, donde el acceso al diagnóstico temprano y al tratamiento continuo sigue siendo limitado.

En Ecuador, Arévalo subrayó que el impacto económico de la enfermedad es elevado, tanto para el sistema público de salud como para las familias, debido al costo de medicamentos, controles médicos y hospitalizaciones por complicaciones.

El médico insistió en que la prevención y la educación en salud son claves para frenar el avance de la enfermedad, especialmente en etapas tempranas y en poblaciones de riesgo.

Semaglutida y nuevos tratamientos

En este contexto, el fármaco semaglutida ha cobrado relevancia como una opción terapéutica para el manejo de la diabetes tipo 2 y la obesidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que la semaglutida es un medicamento eficaz para mejorar el control de la glucosa y favorecer la pérdida de peso en pacientes con indicación médica.

Sin embargo, la OMS advierte que su uso debe realizarse bajo prescripción y supervisión profesional, y que no sustituye los cambios en el estilo de vida, como una alimentación saludable y la actividad física regular.

El organismo internacional también ha llamado a los Estados a garantizar el acceso equitativo a tratamientos efectivos, evitando la automedicación y el uso indiscriminado del fármaco.

Mientras tanto, especialistas coinciden en que la lucha contra la diabetes requiere políticas públicas integrales, prevención sostenida y un abordaje multidisciplinario que permita contener una enfermedad que sigue expandiéndose en Ecuador y en el mundo. (I)

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