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El ‘Sol Naciente’ y los Andes consolidaron su hermandad en la celebración del Día Nacional del Japón

El Embajador Extraordinario y Plenipotenciario del Japón en Ecuador, señor Horiuchi Toshihiko, se dirigió a las altas autoridades del Estado y al cuerpo diplomático durante su intervención en la recepción por el natalicio de Su Majestad el Emperador Naruhito.

Ecuador y Japón conmemoraron con honores el sexagésimo sexto natalicio de Su Majestad el Emperador Naruhito. El evento sirvió como plataforma para ratificar una alianza estratégica que alcanzó hitos históricos en materia de comercio, seguridad y desarrollo tecnológico durante el último ciclo fiscal, fortaleciendo el vínculo entre ambas naciones.

La recepción oficial contó con la presencia de las más altas y delegados de instituciones como la Corte Nacional de Justicia; el Consejo Nacional Electoral, además de Gabriela Sommerfeld, ministra de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana.

El encuentro simbolizó la continuidad de una relación bilateral que se aproximó a los 108 años de existencia ininterrumpida. El embajador extraordinario y plenipotenciario del Japón en Ecuador, señor Horiuchi Toshihiko, inauguró la jornada con un discurso que exaltó la figura del Emperador como símbolo de la unidad del pueblo japonés y de la nueva era «Reiwa» o «Bella Armonía».

Durante la ceremonia, se enfatizó que el año 2025 resultó especialmente fructífero para la agenda común. Las visitas oficiales del presidente Daniel Noboa y la canciller Sommerfeld a territorio nipón en julio y agosto respectivamente, permitieron consolidar una hoja de ruta para la suscripción de futuros acuerdos comerciales y de cooperación.

Uno de los anuncios más relevantes fue la creación del Comité Económico y Comercial entre ambos países. Esta iniciativa buscó allanar el camino hacia la negociación de un Acuerdo de Asociación Económica (EPA), diseñado para facilitar el flujo de productos ecuatorianos de excelencia, como el cacao, el banano y las flores, hacia el exigente mercado japonés.

Sommerfeld Rosero calificó al Japón como un «referente ético y técnico» indispensable para el desarrollo ecuatoriano. En su intervención, reconoció la resiliencia del pueblo japonés y su capacidad magistral para armonizar raíces ancestrales con la vanguardia tecnológica, sirviendo de inspiración para la gestión pública nacional.

En el ámbito de la seguridad, se celebró la donación japonesa de lanchas rápidas y patrullas para las entidades operativas del Ecuador. Estas herramientas fortalecieron la protección de la biodiversidad marina y la soberanía alimentaria, combatiendo de manera frontal la pesca ilegal en aguas territoriales y la zona económica exclusiva.

La sostenibilidad también ocupó un lugar privilegiado con el proyecto geotérmico Tatinviro. Esta obra, respaldada por la tecnología y el financiamiento del Japón, se erigió como un emblema de la transición hacia energías limpias, demostrando una visión compartida frente a los desafíos impuestos por el cambio climático global.

La industria del cacao fue citada como un ejemplo histórico de éxito. El CEO de la empresa Meiji, el señor Katsunari Matsuda, visitó Ecuador para conmemorar el centenario del uso de cacao ecuatoriano en sus productos. Durante su estancia, exploró con el Gobierno nuevos negocios relacionados con bioplásticos fabricados a partir de residuos agrícolas.

El embajador Horiuchi Toshihiko aprovechó la ocasión para agradecer la calidez del pueblo ecuatoriano. Manifestó que, desde el inicio de sus funciones en octubre pasado, observó con admiración el profundo interés que los jóvenes locales sienten por la cultura japonesa, un sentimiento que calificó como una «admiración sincera y comprometida».

El evento permitió visibilizar el trabajo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), representada por su director residente, el señor Junichi Miura. Esta entidad se mantuvo como un motor esencial para el desarrollo territorial, brindando asistencia técnica en sectores críticos como la salud, la educación y la infraestructura.

Sommerfeld subrayó que la integración económica buscada por el gobierno ecuatoriano posee un «rostro humano». El objetivo final fue reducir las brechas sociales y multiplicar el bienestar de los ciudadanos mediante la transferencia de conocimientos y la innovación japonesa en la matriz productiva local.

La belleza de las tradiciones japonesas se hizo presente a través de stands informativos y culturales. Los asistentes conocieron los paisajes del archipiélago y los avances en movilidad de empresas líderes como Toyota del Ecuador S.A., Nissan (Automotores y Anexos), Suzuki del Ecuador S.A., y Mazda (Corporación Mareza), entre otras.

El señor Horiuchi Toshihiko, embajador del Japón, junto a la señora Gabriela Sommerfeld Rosero, ministra de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, durante la ceremonia oficial.

El momento culmen fue la tradicional ceremonia del Kagami Biraki o «apertura del espejo». El embajador Horiuchi Toshihiko, junto a las autoridades presentes, rompió la tapa de un barril de sake, un ritual que simbolizó la fortuna, la expansión y la prosperidad de las relaciones diplomáticas entre Quito y Tokio.

La Orquesta de Cámara de la Facultad de Artes de la Universidad Central del Ecuador puso el marco musical a la celebración. Los músicos ejecutaron un repertorio que fusionó piezas tradicionales japonesas como Sakura y Ureshi Hina Matsuri con pasillos ecuatorianos como Pasional e Invernal, uniendo ambas culturas a través del arte.

Se extendió un agradecimiento especial a las empresas participantes, incluyendo a Industrial Pesquera Santa Priscila S.A., Nipro Medical Corp, y Takahashi Trading and Investigations. Estas firmas representaron la diversidad de la cooperación privada, que abarca desde la tecnología médica hasta la exportación de productos del mar.

Al cierre del acto, el embajador Horiuchi Toshihiko reiteró su compromiso de fortalecer las relaciones bilaterales involucrando a la academia y la sociedad civil. El diplomático enfatizó que su gestión continuará promoviendo el multilateralismo y la paz como ejes fundamentales de la convivencia internacional.

Finalmente, la jornada concluyó con votos por la salud de Su Majestad el Emperador Naruhito y la prosperidad de su noble nación. La luz del sol naciente y la calidez de la tierra ecuatoriana iluminaron un camino conjunto que, a las puertas de 2026, prometió nuevos éxitos para la hermandad entre Ecuador y Japón. (I)

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