Icono del sitio Periodismo Público

La nueva era del cacao amazónico se cimenta en laboratorios vivientes y bioeconomía regenerativa

Un productor supervisa la salud de sus plantas dentro de un sistema agroforestal. Fotos: Ministerio de Agricultura

El sector cacaotero del país, uno de los pilares fundamentales de la economía nacional, está dando un giro estratégico hacia la sostenibilidad de vanguardia. El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAG), en una colaboración estrecha con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ha oficializado una alianza para potenciar la bioeconomía en este rubro.

Esta iniciativa cuenta con el respaldo de la Circular Bioeconomy Alliance (CBA), una plataforma global dedicada a liderar la transición hacia modelos económicos circulares e inclusivos. El punto de partida de este ambicioso plan es el desarrollo de un estudio de factibilidad integral.

El objetivo central es determinar la viabilidad de implementar los denominados «Living Labs» o laboratorios vivientes. Estos centros de innovación se enfocarán inicialmente en la región amazónica, analizando sistemas agroforestales donde el cacao convive con otros productos locales.

Los Living Labs se definen como iniciativas territoriales que buscan romper con el esquema tradicional de producción. Su propósito es integrar principios de resiliencia socioecológica, permitiendo que las comunidades y la naturaleza coexistan de forma armónica a largo plazo.

Este despliegue técnico no es casualidad, pues el cacao es un gigante financiero para el país. Durante el año 2025, esta industria generó ingresos por una cifra superior a los 4.208 millones de dólares. Esto fue el resultado de la exportación masiva de 553.102,7 toneladas, tanto en grano como en polvo.

La meta de las instituciones involucradas es que este volumen de ventas se traduzca ahora en un valor diferenciado. Al adoptar estándares regenerativos, el cacao nacional podrá acceder a mercados internacionales especializados que exigen procesos productivos responsables.

Para garantizar que el proyecto tenga raíces sólidas, el estudio de factibilidad se está construyendo sobre una base de conocimiento real y directo. Se busca entender profundamente las capacidades y las dinámicas actuales de cada actor dentro de la cadena de valor.

El enfoque social es otro de los pilares de esta transformación. Existe un compromiso explícito por incluir a los agricultores familiares en el proceso. Se dará prioridad absoluta al empoderamiento económico de las mujeres rurales y de los jóvenes.

El cacao en grano y en polvo, que generó más de 4.208 millones de dólares en exportaciones durante 2025, se proyecta ahora hacia mercados especializados mediante modelos de bioeconomía circular y procesos regenerativos.

Asimismo, las nacionalidades y pueblos indígenas son protagonistas en este nuevo esquema. El trabajo de campo ya ha incluido visitas a unidades productivas de comunidades kichwa. El diálogo directo con estos productores permite caracterizar sus necesidades y fortalezas organizativas.

En este esfuerzo también participan activamente los gobiernos autónomos descentralizados y la academia. Esta red de apoyo asegura que la innovación tecnológica se adapte a la realidad de cada territorio amazónico.

Desde la esfera diplomática, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana ha sido el encargado de gestionar esta articulación. Su labor ha sido clave para atraer estas inversiones y proyectos de desarrollo inclusivo hacia el país.

Finalmente, esta transición hacia el cacao regenerativo alinea al país con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Al fomentar inversiones responsables y la resiliencia climática, se busca asegurar que la riqueza del cacao no comprometa el futuro del ecosistema amazónico. (I)

Fuente: Ministerio de Agricultura

Salir de la versión móvil