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Dos migrantes y una ecuatoriana lideran la expansión de una cafetería en Quito

Foto: Cortesía Boker Tov

Detrás de la apertura de una nueva cafetería en el norte de Quito hay una historia que va más allá de la expansión de un negocio. Se trata del recorrido de tres mujeres que apostaron por emprender lejos de su lugar de origen y construir un proyecto en la ciudad.

Dina Dubnitsky, de Israel; Anna Khayretdinova, de Rusia; y Michelle Katz, ecuatoriana, son las fundadoras de Boker Tov, una cafetería de inspiración mediterránea que nació hace dos años y que hoy suma cuatro locales en la capital. Su propuesta combina sabores tradicionales con productos locales, en un formato de atención durante todo el día.

Las dos socias extranjeras llegaron a Ecuador en contextos distintos, pero con un objetivo común: iniciar un emprendimiento propio. En ese proceso, encontraron en Quito un espacio para desarrollar una iniciativa que también refleja adaptación cultural, construcción de redes y aprendizaje en un nuevo entorno.

El crecimiento del negocio ha sido progresivo. De un equipo inicial de cinco personas, actualmente genera alrededor de 50 empleos y cuenta con una planta de producción que respalda su operación.

Foto: Cortesía Boker Tov

A más de su alta calidad en lo gastronómico, el caso es una muestra de cómo emprendimientos impulsados por mujeres y migrantes pueden integrarse al tejido económico local, dinamizar sectores urbanos y generar comunidad.

Para quienes deseen conocer la propuesta, Boker Tov cuenta con locales en Cumbayá (calle Gabriel García Moreno E3-126), en Scala Shopping (av. Interoceánica), en la avenida 6 de Diciembre y Checoslovaquia (edificio SEIS) y, recientemente, en su local en el Mall El Jardín.

Foto: Cortesía Boker Tov

La expansión de este proyecto no solo refleja el crecimiento de una propuesta gastronómica en la ciudad, sino también el aporte de iniciativas impulsadas por mujeres y personas migrantes a la economía local. En un contexto urbano en constante cambio, historias como esta evidencian cómo el emprendimiento puede convertirse en un puente entre culturas y en una oportunidad para construir comunidad en Quito.

La nueva apertura marca un paso más en este proceso, pero también pone en evidencia una historia de movilidad, esfuerzo y construcción colectiva en la ciudad.

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