
Por Gabriela Castillo Albuja
Enviada especial a Perugia-Italia
“Antes controlábamos la distribución; hoy tenemos que ganarnos la confianza todos los días”. Con esa frase, el editor sueco Jens Pettersson sintetizó uno de los cambios más profundos que enfrenta el periodismo contemporáneo: la pérdida del control sobre la circulación de la información y la necesidad de disputar la atención en un ecosistema fragmentado.
La reflexión no surgió en abstracto. Formó parte de los debates del International Journalism Festival 2026, realizado en Perugia, Italia, entre el 15 y el 18 de abril, donde miles de periodistas, editores y especialistas analizaron cómo sostener el oficio en medio de la transformación digital.
¿Cómo impulsar negocios periodísticos hoy? La respuesta en Perugia apuntó a la diversificación y al valor del contenido exclusivo. Ezra Eeman, estratega de medios, explicó que el modelo de publicidad tradicional está agotado y que la clave está en las membresías y en el periodismo de nicho.
«El ‘95%’ de los adultos en el Reino Unido consume productos de la BBC, pero solo el ‘80%’ paga la licencia; ese ‘15%’ de brecha es donde reside el reto de la lealtad», se mencionó como ejemplo de la dificultad de monetizar la atención.
Los expertos sugirieron que los medios deben verse como ecosistemas que ofrecen servicios, eventos y contenido especializado, más que como simples diarios digitales.
Nicole Carroll, directora ejecutiva de Newswell y ex editora en jefe de USA Today, coincidió en que el cambio ya es irreversible. “Durante mucho tiempo asumimos que la audiencia estaba ahí. Hoy sabemos que no es así», dijo.
Añadió que estos tiempos, a la audiencia «hay entenderla, escucharla y responderle constantemente”, afirmó. A su criterio, el periodismo ya no puede operar bajo la lógica de producción unilateral: “Si no tienes audiencia, no tienes negocio”.
Ese giro también fue abordado por Liesbeth Nizet, Head of Future Audiences and Monetisation en el grupo Mediahuis, quien explicó que los medios europeos están rediseñando sus estrategias para captar públicos jóvenes.
“No podemos esperar que las nuevas generaciones vengan a nosotros; tenemos que ir a donde están”, señaló. Según dijo, esto implica desarrollar productos específicos, con narrativas y formatos adaptados a plataformas digitales.
Nizet añadió un elemento clave: la relación con la audiencia ya no termina en la publicación. “Las personas no solo consumen noticias, también quieren participar, comentar y validar lo que leen”, explicó.
En estudios internos de su organización, indicó, muchos usuarios revisan los comentarios antes de decidir si confían en un contenido. “La conversación también construye credibilidad”, sostuvo.
En ese escenario, la monetización deja de depender de un solo modelo. Carroll lo resumió en términos directos: “No puedes depender únicamente de suscripciones o publicidad. Tienes que diversificar”. Esa diversificación incluye newsletters, membresías, contenido en redes sociales, eventos y comunidades digitales.
Pettersson insistió en que el cambio no es solo económico, sino cultural. “Estamos compitiendo con todo: plataformas, creadores, entretenimiento. La atención es el recurso más escaso”, afirmó. Esa competencia obliga a repensar cómo se produce y se distribuye la información.
Hay herramientas tecnológicas a la mano
La tecnología aparece como un factor determinante en ese proceso, pero no como solución automática. Mia Sahi, formadora senior del Google News Initiative, presentó durante el festival la herramienta Pinpoint como un ejemplo de cómo la inteligencia artificial puede apoyar el trabajo periodístico. “Pinpoint permite trabajar con grandes volúmenes de información de forma rápida. Puedes subir hasta 200.000 documentos y analizarlos en una sola colección”, explicó.
«Lo que antes tomaba meses de revisión manual, hoy se puede estructurar en horas», aseguró Eriksen. Esto permite que el periodista deje de ser un transcriptor y vuelva a ser un investigador, optimizando recursos que siempre son escasos en los medios nacionales.
Sahi detalló que la plataforma utiliza reconocimiento óptico de caracteres (OCR) y transcripciones automáticas para convertir archivos en texto buscable, además de integrar inteligencia artificial para resumir y organizar información. “No solo encuentras lo que buscas; también puedes descubrir conexiones que no habías previsto”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que la herramienta no reemplaza el criterio periodístico. “La tecnología ayuda, pero el análisis sigue dependiendo del periodista”, subrayó.
El uso de estas herramientas se conecta directamente con los cambios en la producción de contenidos. Nizet explicó que los formatos tradicionales ya no son suficientes: “Tenemos que pensar en contenido que funcione en múltiples plataformas. No es una sola historia, son varias formas de contarla”. Esa adaptación implica fragmentar, redistribuir y reformular la información según el canal.
Carroll reforzó esa idea desde la experiencia en medios locales en Estados Unidos. “El contenido tiene que ser relevante para la vida de las personas. Si no lo es, simplemente lo ignoran”, dijo. En ese sentido, insistió en que el periodismo debe recuperar cercanía con sus comunidades.
El festival también dejó claro que este nuevo ecosistema abre oportunidades más allá de las grandes redacciones. Aunque no todos los panelistas lo plantearon en los mismos términos, coincidieron en que la barrera de entrada al periodismo se ha reducido. La posibilidad de construir audiencias propias a través de plataformas digitales permite que periodistas y creadores desarrollen proyectos independientes.
Pero esa apertura también implica mayor exigencia. Pettersson lo planteó de forma directa: “Nada garantiza que te lean. Tienes que ganártelo todos los días”. Para Carroll, la clave está en la consistencia: “No es solo publicar, es construir una relación en el tiempo”.
Sahi, por su parte, insistió en que las herramientas deben ser vistas como apoyo estratégico. “Si sabes usar bien la información, tienes ventaja. Pero no se trata solo de tecnología, sino de cómo la aplicas”, afirmó.
El periodismo y sus nuevas dinámicas
Las discusiones en Perugia dejaron una idea transversal: el periodismo no desaparece, pero cambia de lógica. Ya no se define únicamente desde las redacciones, sino desde la interacción constante con audiencias que eligen, comparan y responden en tiempo real.
“Tenemos que aceptar que el control ya no es nuestro”, concluyó Pettersson. “Lo que sí podemos controlar es la calidad de lo que hacemos y la relación que construimos con quienes nos leen”.
Felix Simon, investigador de Oxford, advirtió que la IA será como el «nuevo pasante» de las redacciones: ayudará mucho, pero siempre necesitará supervisión.
En esta nueva época, el periodismo que triunfará será aquel que combine la velocidad de la IA con la empatía y la ética humana, algo que ninguna máquina ha podido replicar todavía (I)