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Tráfico ilegal de iguanas marinas de Galápagos expone una ruta activa de contrabando hacia Asia

Los individuos detenidos durante el control. Foto: Cortesía

El decomiso de 12 ejemplares en el aeropuerto expone una ruta activa de contrabando hacia Asia y enciende las alertas sobre la vulnerabilidad de esta especie endémica

Un control rutinario en el Aeropuerto Internacional José Joaquín de Olmedo interrumpió el traslado ilegal de 12 iguanas marinas procedentes de Galápagos.

El operativo, ejecutado por la Policía Nacional del Ecuador en coordinación con la Unidad Nacional de Investigación de Delitos contra el Ambiente y Naturaleza (UNIDCAN), terminó con la detención en flagrancia de tres ciudadanos de nacionalidad tailandesa. Los implicados pretendían abordar un vuelo internacional portando cada uno cuatro ejemplares ocultos en sus equipajes de mano.

Las investigaciones preliminares revelan que los sospechosos arribaron a Guayaquil desde la terminal aérea de Baltra, lo que evidencia fallas en los filtros de seguridad del Archipiélago.

Al realizarse la inspección física en la aduana de Guayaquil, los agentes hallaron a los reptiles inmovilizados, con sus extremidades amarradas y envueltos en medias de nylon dentro de fundas de tela negra. Debido al confinamiento y al maltrato del transporte, una de las iguanas fue hallada sin vida, mientras que las 11 restantes registran afecciones físicas severas y reciben atención especializada bajo la custodia del Ministerio del Ambiente y Energía.

Este caso se suma al hallazgo de otras cuatro iguanas abandonadas la semana pasada en las inmediaciones de la misma terminal aérea, lo que para los expertos confirma la existencia de una ruta de contrabando activa con destino a Ámsterdam y conexiones finales en Bangkok.

Impacto ecológico y severas sanciones penales por alterar un ecosistema único

La iguana marina (Amblyrhynchus cristatus) es el único lagarto del planeta que ha desarrollado la capacidad de nadar y alimentarse en el océano, una adaptación evolutiva que la convierte en una pieza irremplazable para la biodiversidad de Galápagos.

Su rol en el ecosistema es vital, ya que actúa como reguladora natural de las poblaciones de algas en las zonas intermareales y submareales, manteniendo el equilibrio de los nutrientes marinos.

Su remoción del hábitat rompe de manera inmediata estas cadenas tróficas y pone en riesgo la estabilidad del entorno insular. Al tratarse de una especie altamente especializada, su supervivencia fuera del archipiélago es casi nula, lo que convierte su captura en una sentencia de muerte segura.

Debido a su fragilidad, la legislación ecuatoriana y los tratados internacionales protegen con rigurosidad a este reptil.

La especie se encuentra catalogada en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), un estatus legal que prohíbe de forma absoluta cualquier tipo de comercialización internacional. Ningún individuo o red privada posee la autorización para extraer o trasladar estos animales fuera de su entorno protegido.

En el ámbito nacional, la normativa vigente castiga con severidad estas acciones. El artículo 247 del Código Orgánico Integral Penal (COIP) tipifica los delitos contra la flora y fauna silvestres, sancionando con una pena privativa de libertad de uno a tres años a quien cace, pesque, capture, recolecte, extraiga o trafique especímenes de la vida silvestre.

Además, la normativa estipula que la sanción se aplicará con el máximo de la pena si los animales pertenecen a especies catalogadas como amenazadas, en peligro de extinción o endémicas, como ocurre con las iguanas marinas.

De igual forma, el Código Orgánico del Ambiente establece responsabilidades administrativas y civiles económicas orientadas a la reparación integral del daño causado al patrimonio natural del país.

El Aeropuerto Ecológico de Galápagos colabora en la investigación por tráfico de iguanas marinas

El Aeropuerto Ecológico de Galápagos emitió un comunicado oficial tras conocerse el caso de contrabando de las especies, un hecho que ha generado indignación y preocupación a nivel nacional e internacional.

La administración de la terminal aérea aseguró que coopera de forma permanente con las autoridades competentes para esclarecer el caso. Asimismo, defendió la efectividad de sus equipos de inspección y escaneo de rayos X, afirmando que cumplen con los estándares de la Dirección General de Aviación Civil y de organismos internacionales, por lo que la investigación se centra en determinar el modus operandi exacto utilizado por los implicados.

Ante este incidente, el aeropuerto informó que trabaja junto a la organización internacional TRAFFIC en la implementación de una nueva tecnología diseñada para detectar fauna silvestre oculta en el equipaje, la cual prevén que esté operativa en las próximas semanas. El suceso reaviva el debate sobre la vulnerabilidad y la urgencia de reforzar los controles de bioseguridad en el archipiélago. (I)

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