
Una evidente contradicción entre el discurso de la Presidencia de la República y la realidad operativa del sector energético ha vuelto a encender las alarmas en Ecuador, reviviendo el fantasma de la crisis eléctrica y los apagones que castigaron al país durante el año 2024.
El escenario de incertidumbre se configuró este jueves cuando el presidente Daniel Noboa, a través de una carta pública difundida en sus redes sociales, descartó de forma categórica cualquier vulnerabilidad en el suministro al asegurar textualmente que «hoy no existe un problema de generación. Los embalses y las cotas están estables», atribuyendo las maniobras actuales a una supuesta preparación y repotenciación preventiva de infraestructura obsoleta ante la llegada del fenómeno de El Niño.
Sin embargo, este mensaje de tranquilidad fue desmentido casi de inmediato por las instituciones técnicas del propio Gobierno y las empresas distribuidoras, que confirmaron la suspensión de operaciones y el inicio de racionamientos forzosos en tiempo real.
El quiebre de la narrativa oficial llegó de la mano del Ministerio de Ambiente y Energía, que junto al Operador Nacional de Electricidad (Cenace) emitió un comunicado urgente informando que «el incremento extraordinario de sedimentos provocado por la crecida de los ríos que alimentan la Central Hidroeléctrica Coca Codo Sinclair ha afectado temporalmente su operación normal».
A diferencia de la gran crisis de 2024, cuando los apagones prolongados fueron provocados por sequías extremas y el histórico estiaje que vació los embalses de la cuenca amazónica, la emergencia actual expone la fragilidad del sistema ante el fenómeno inverso.
El exceso de lluvias arrastró una masa de sedimentos que obligó a las autoridades a tomar medidas drásticas para proteger las turbinas de la mayor planta hidroeléctrica del país, la cual se encontraba operando apenas al 53,8% de su capacidad instalada antes de la contingencia, confirmando la Cartera de Estado a este medio que «se efectuarán desconexiones temporales en varios sectores del país hasta que las maniobras de limpieza duren».
La confirmación de que las plantas eléctricas ya estaban suspendiendo su funcionamiento se trasladó de inmediato a las plataformas digitales de las empresas comerciales.
A través de su cuenta de X, la Empresa Eléctrica Quito alertó originalmente a los usuarios señalando que «conforme a esta disposición, se encuentran afectados los siguientes sectores: Pomasqui, Barrio Nuevo, El Bosque, Conocoto, Iñaquito, Cumbayá, Río Coca, El Inga Bajo y sus alrededores».
La evolución de la crisis técnica obligó a una actualización en la misma red social apenas cuarenta y siete minutos después, donde la entidad reportó que, si bien se logró reconectar a los primeros barrios, la inestabilidad obligaba a suspender el servicio en un nuevo grupo de sectores, informando textualmente que «al momento se encuentran afectados los siguientes sectores: Cristianía, Chimbacalle, Chilibulo, San Roque, La Marín, Gualo, San José de la Salle». (I)