
Las carcajadas comenzaron apenas transcurridos unos minutos de función. Primero fueron risas aisladas, luego una oleada colectiva que recorrió cada rincón de la sala y terminó convirtiéndose en una constante durante buena parte de la noche.
El público quiteño se entregó sin reservas a El brote, el multipremiado monólogo argentino protagonizado por Roberto Peloni, una de las propuestas internacionales que forman parte de la décima edición de la Fiesta Escénica de Quito.
En el escenario del Teatro Sucre, apenas tres sillas, un actor y noventa minutos de intensidad. En las butacas, espectadores que pasaban de la risa al asombro y del humor a la reflexión en cuestión de segundos.
Peloni encarna a Beto, un actor de reparto atrapado en una compañía oficial, convencido de que merece protagonizar las grandes obras, pero condenado a observar cómo los papeles principales recaen siempre en otros. Desde ese resentimiento inicial se construye una historia donde los celos, la frustración, la envidia y las inseguridades del mundo teatral terminan desdibujando la frontera entre la ficción y la realidad.
El resultado es un ejercicio metateatral de humor negro y ritmo vertiginoso. Shakespeare, Calderón de la Barca y Sófocles aparecen mezclados con las obsesiones y paranoias del protagonista, mientras el público intenta seguir la velocidad de una actuación que parece desafiar los límites físicos y mentales de un solo intérprete.
Las risas fueron constantes. Hubo momentos en que las frases mordaces del personaje obligaban a detener la acción unos segundos para permitir que el auditorio terminara de reír. También hubo silencios densos, cuando la historia dejaba de ser una comedia sobre actores para transformarse en un espejo de las frustraciones humanas: la necesidad de reconocimiento, el sentimiento de injusticia y la sensación de no ocupar el lugar que se cree merecer.
La actuación de Peloni explica buena parte del fenómeno. Durante la función interpreta decenas de personajes utilizando únicamente su cuerpo, cambios de voz precisos y una energía inagotable.
La crítica especializada argentina ha descrito su trabajo como una verdadera proeza actoral, valoración que parece confirmarse cada vez que el actor cambia de registro en cuestión de segundos y arranca una nueva reacción del público.
Peloni sí es profeta en su tierra. No es casual que El brote se haya convertido en uno de los mayores fenómenos teatrales argentinos de los últimos años. La obra, escrita y dirigida por Emiliano Dionisi para la Compañía Criolla, comenzó su recorrido en el circuito independiente de Buenos Aires y rápidamente agotó localidades durante semanas.
El éxito del boca a boca la llevó después a escenarios más grandes, giras internacionales y una extensa lista de reconocimientos, entre ellos premios ACE, Estrella de Mar, María Guerrero y Teatro XXI, además de distinciones en Uruguay y otros países de la región.
La presentación forma parte de la Fiesta Escénica de Quito, organizada por la Fundación Teatro Nacional Sucre, un esfuerzo institucional que durante diez años ha buscado acercar al público ecuatoriano algunas de las propuestas más relevantes de las artes escénicas contemporáneas de América Latina y Europa.
Precisamente, en una entrevista reciente, la dramaturga y directora ecuatoriana Gabriela Ponce, curadora de esta edición, recordó que la cultura no puede sostenerse únicamente desde la autogestión y destacó la importancia de construir políticas públicas, financiamiento y espacios que permitan la circulación de artistas y obras.
La presencia de espectáculos como El brote, que llegan a Quito después de conquistar escenarios internacionales, evidencia el valor de esos esfuerzos para conectar al público local con producciones de primer nivel.
La décima edición de la Fiesta Escénica no solo celebra una década de existencia. También confirma que el teatro sigue siendo un espacio capaz de reunir a cientos de personas alrededor de una experiencia compartida.
En esta ocasión, una experiencia marcada por las carcajadas, los aplausos prolongados y la admiración ante el talento de un actor que sostuvo, completamente solo, una de las funciones más comentadas del festival.
La Fiesta Escénica continúa hasta el 15 de junio
Quienes no pudieron asistir a El brote todavía tienen la oportunidad de sumarse a la programación de la Fiesta Escénica de Quito, que se extenderá hasta el lunes 15 de junio con espectáculos internacionales, cine, talleres, laboratorios, diálogos y propuestas para públicos de todas las edades.
Entre los eventos destacados figuran la película Lo demás es ruido de la agrupación mexicana Lagartijas Tiradas al Sol; la obra argentina Gaviota, dirigida por Guillermo Cacace; el montaje chileno Estampida Humana de la Compañía Bonobo Teatro; la propuesta española Casting Lear de Andrea Jiménez; el espectáculo peruano El rincón de los muertos; y el cierre internacional con El baco polaco, del reconocido dramaturgo argentino Mauricio Kartun.
La programación también incluye el Wawa Fest, dedicado a niños y familias, con montajes como El sueño de un tal Segismundo, Trixie la Viajera y Bajo las olas; además de espacios de formación artística, laboratorios de archivo, talleres de teatro documental y encuentros sobre ópera experimental.
Agenda destacada
Sábado 6 de junio
- Lo demás es ruido (México), FLACSO Sala Sur.
- El sueño de un tal Segismundo, Teatro México.
- Gaviota (Argentina), Teatro Nacional Sucre.
Domingo 7 de junio
- El sueño de un tal Segismundo, Teatro México.
- Centroamérica (México), Teatro Variedades.
Lunes 8 de junio
- Inicio del taller Ficción y temblores.
- Clase abierta de dirección escénica con Andreina Olivari.
- Alen (España), Teatro Capitol.
Martes 9 de junio
- Estampida Humana (Chile), Teatro Nacional Sucre.
- Proyección de Fauna y foro con artistas mexicanos.
Miércoles 10 de junio
- El rincón de los muertos (Perú), Teatro Variedades.
- Foro posterior con el elenco.
Jueves 11 y viernes 12 de junio
- Casting Lear (España), Teatro Nacional Sucre.
Sábado 13 de junio
- Trixie la Viajera.
- Performance sonora Palabras Ajenas en el Centro de Arte Contemporáneo.
Domingo 14 de junio
- Bajo las olas.
- Teatralidades Populares en la Plaza del Teatro.
Lunes 15 de junio
- Taller con Mauricio Kartun.
- Laboratorio de archivo colectivo del teatro ecuatoriano.
- Función de cierre con El baco polaco (Argentina).
La programación está sujeta a cambios. Los detalles sobre horarios, inscripciones y disponibilidad de entradas pueden consultarse en la página oficial de la Fundación Teatro Nacional Sucre.
