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El nuevo refugio Wiwa abre sus puertas bajo la mirada libre de tres oseznas andinas

El sol de la serranía se filtra entre las laderas secas de Guayllabamba. El viento sopla con un silbido tibio, levantando polvo y agitando las hojas duras de los pumamaquis. El aroma a tierra y vegetación nativa lo inunda todo.

Ayer miércoles, el viejo imaginario de las jaulas y el hormigón quedó sepultado. Lo que por más de un cuarto de siglo la ciudadanía conoció como el Zoológico de Guayllabamba ha dejado de existir. En su lugar nació Wiwa Quito, el primer Parque Refugio de Animales Silvestres del país.

Esta mutación no es un simple cambio cosmético ni una estrategia publicitaria. Es una transformación ética estructural que busca devolverle la dignidad a los sobrevivientes del tráfico ilegal y el mascotismo cruel.

La espina dorsal de esta metamorfosis tiene el nombre y la mirada de tres oseznas andinas: Sisa, Chuquiragua y Puya. Su historia está marcada por la tragedia de la fragmentación de sus hogares naturales.

Sisa llegó primero, en 2024. La rescataron en Angamarca, cautiva dentro de una casa hacendada, amarrada con un collar que pretendía volverla un adorno doméstico. «La historia de Sisa nos conmueve todavía mucho recordar», confiesa Martín Bustamante, Director de Wiwa Quito.

«La Unidad de Policía Ambiental la rescató en una situación de alta vulnerabilidad tras haber sido separada de su madre», relata el funcionario. Sin el aprendizaje materno, su destino parecía una condena de muerte. Sin embargo, la intervención clínica de la Fundación Zoológica del Ecuador logró estabilizar su salud física y conductual.

Pocos meses después, la desgracia ambiental unió a Sisa con dos oseznas más que compartían su misma orfandad: Chuquiragua y Puya. Para ellas se diseñó el «Refugio de la Quebrada», un imponente santuario natural que supera los 3.000 metros cuadrados de relieve montañoso.

«Pusimos lo mejor de nuestros talentos, la mayor apertura de la cabeza y del corazón y sobre todo crecimos emocionalmente por tres vidas«, explica Bustamante conmovido. En este espacio de baja intervención, las tres oseznas escalan estructuras altas, nadan y entierran sus garras en la tierra nativa, reactivando los instintos que los humanos intentaron borrar.

Profesionalizar la compasión tras los muros

«No se trata solo de rescatar; se trata de profesionalizar la compasión, de mejorar la técnica y de entender que cada individuo merece un estándar de bienestar superior», sentencia Martín Bustamante desde los senderos del parque. La transición institucional se sostiene sobre un equipo humano de 52 profesionales que lo entregan todo a diario por la fauna silvestre.

Actualmente, el refugio alberga una población flotante e histórica de aproximadamente 1.300 animales. La crisis es constante: el centro recibe un promedio anual de entre 300 y 350 nuevos casos de animales rescatados de las garras del comercio ilegal o de los ataques de perros ferales en zonas rurales.

Para hacer frente a esta realidad, el parque ha desarrollado el programa educativo Experiencia Wawas, crecer en la Naturaleza, enfocado en la primera infancia y financiado por el Fondo Ambiental de Quito. Este proyecto utiliza la cosmovisión andina a través de cuatro entornos lúdicos vinculados a la Tierra, el Agua, el Aire y el Juego/Fuego.

Además, el espacio inauguró la Casa de Aves Nocturnas con zonas de vuelo ampliadas y el «Maripensario», una exposición científica desarrollada junto a la Universidad IKIAM y el Museo Interactivo de Ciencia.

Las proyecciones urgentes de la institución apuntan a la reconfiguración y ampliación de los recintos para grandes felinos y a la repotenciación total de su hospital veterinario con laboratorios y quirófanos de vanguardia.

Un imperativo ético ineludible

En las instalaciones hay animales emblemáticos como el cóndor. Fotos: Wiwa

La inauguración oficial del espacio contó con la presencia de autoridades locales y de vecinos de la parroquia. Durante el acto público, el alcalde del Distrito Metropolitano de Quito, Pabel Muñoz, extendió una disculpa pública al director por la demora histórica del cabildo en articular estos esfuerzos.

«El paso que se da hoy día es un paso muy significativo que habla del compromiso que debemos tener para que lo vayamos dejando atrás con lo que llamábamos zoológico y cada vez le llamemos más Wiwa», manifestó con fuerza el burgomaestre. Muñoz fue enfático en señalar que la protección de la fauna nativa no es opcional frente a la expansión devastadora de las actividades extractivas y productivas tradicionales.

«No solamente debe ser deseable que nosotros tengamos esta perspectiva, sino que me parece que se constituye en un imperativo ético; estamos obligados a tener esta perspectiva», sentenció la máxima autoridad de la ciudad.

Los vecinos que asistieron al evento compartieron el peso de esta responsabilidad histórica. «La demanda de la gente por el cuidado y el bienestar animal ha crecido enormemente en los últimos años», comentó Mariana Vega, moradora de la parroquia de Guayllabamba, mientras observaba los nuevos límites verdes del parque. «Ver que ya no hay rejas de cemento nos devuelve la esperanza de que podemos convivir con respeto con la naturaleza que nos rodea», concluyó.

El nombre escogido, Wiwa, rinde homenaje directo a la lengua kichwa. No define al animal como un objeto aislado de consumo visual, sino que engloba un concepto ancestral profundo: el tejido vivo donde conviven el territorio (Allpa – Sacha – Yaku), el ser humano (Runa) y la reciprocidad inquebrable (Ayni).

Al caer la tarde, el viento de la quebrada arrastra el eco lejano de las aves y el murmullo de las hojas secas. Sisa, Chuquiragua y Puya se recuestan sobre los troncos altos de su refugio montañoso. Son ajenas al protocolo, pero se han convertido en el testimonio vivo de una ciudad que ha decidido empezar a saldar sus cuentas con la vida silvestre. (I)

Guía Práctica para el Visitante

Para asegurar una experiencia armónica y respetar el bienestar de los habitantes del Parque Refugio, se detallan a continuación los horarios, tarifas y normativas de convivencia vigentes:

Horarios de AtenciónTarifas de IngresoRestricciones de Convivencia
Martes a Domingo:

De 09:00 a 16:00.


Lunes:

Cerrado por mantenimiento técnico y descanso de la fauna.


Nota: Durante los meses de julio y agosto (temporada de verano), el parque abrirá de lunes a domingo en el mismo horario.
Adultos: $6.00.

Niños (3 a 12 años): $3.50.

Adultos Mayores y Personas con Discapacidad: $3.00.


(Niños menores de 3 años no pagan).
• Prohibido el ingreso con animales de compañía (mascotas) para evitar la transmisión de enfermedades y el estrés de la fauna silvestre.

• No introducir alimentos ni envases plásticos de un solo uso al circuito de los hábitats.

• Prohibido alimentar o arrojar objetos a los animales.

• Mantener un tono de voz bajo y caminar exclusivamente por los senderos autorizados.

• Prohibido el uso de flash en dispositivos fotográficos.

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