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Solo el 30% de los adultos accede al crédito formal en Ecuador

Según los analistas, Ecuador sufre un estancamiento debido a la falta de una política pública integral y activa. Imagen referencial.

La inclusión financiera en la región andina muestra avances en el acceso a cuentas de ahorro. Sin haber logrado romper las brechas de fondo, todavía limita el bienestar económico de los ciudadanos.

Esta es una de las principales conclusiones del estudio “Entorno de la inclusión financiera en América Latina: Ecuador, Colombia y Perú”, presentado por la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD).

El informe, elaborado con la Banca de las Oportunidades de Colombia y el Ministerio de Economía y Finanzas de Perú, evidencia que tener un producto financiero no asegura su uso productivo.

Ecuador con alta transaccionalidad pero bajo crédito y nulo ahorro

El panorama ecuatoriano muestra una paradoja estructural. El 65% de la población adulta posee una cuenta financiera y el 77% tiene un producto activo de ahorro.

Sin embargo, la realidad de los bolsillos es otra. Solo el 36% de los adultos logra ahorrar efectivamente.

Esto demuestra que las cuentas se utilizan de forma netamente transaccional. Sirven para recibir ingresos o movilizar recursos corrientes, sin generar resiliencia a largo plazo.

El escenario se vuelve más complejo en el ámbito del financiamiento. Solo 3 de cada 10 ecuatorianos (30%) acceden a crédito formal, la cifra más baja de los tres países evaluados.

Al respecto, Wilson Araque, Presidente del Directorio de la RFD, destacó la urgencia de reestructurar las estrategias locales. Indicó que los servicios deben responder a la capacidad real de la población para dinamizar la economía popular.

Por su parte, Rossana Bonilla, jefa de Investigación de la RFD, complementó que la infraestructura de Ecuador aún depende en gran medida de los canales físicos tradicionales.

Esta falta de digitalización y cercanía limita la expansión en zonas rurales. Además, sumada a los altos costos de los servicios, constituye la principal barrera de entrada para el 35% de la población excluida.

El desafío de ir más allá del número de cuentas

Valeria Llerena, directora ejecutiva de la RFD, analizó a fondo la situación estructural de Ecuador. Detalló que el país sufre un estancamiento debido a la falta de una política pública integral y activa.

«Los resultados muestran que la inclusión financiera no puede medirse únicamente por el número de cuentas abiertas», señaló. Para la experta, el verdadero desafío radica en la utilidad real de las herramientas.

Llerena enfatizó que el acceso carece de impacto si las personas no pueden usar herramientas financieras adecuadas, seguras y útiles para mejorar su vida cotidiana, ahorrar de forma sostenida y acceder a financiamiento responsable.

La directora advirtió que Ecuador arrastra debilidades normativas críticas. A diferencia de Colombia y Perú, que cuentan con marcos específicos de protección al consumidor y gobernanza, el modelo ecuatoriano es general y transversal, lo que reduce su capacidad coercitiva.

Asimismo, Llerena lamentó el estado de la Estrategia Nacional de Educación Financiera formulada en 2023. Explicó que el plan no registra avances significativos en territorio y actualmente se encuentra formalmente vencido.

Esta inacción institucional se traduce directamente en las capacidades ciudadanas. Menos de la mitad de la población ecuatoriana demuestra conocimientos, comportamientos o actitudes financieras adecuadas para la toma de decisiones informadas.

América Latina vulnerable al efectivo y la informalidad

Al ampliar la mirada regional, Colombia y Perú muestran un mayor dinamismo en acceso y canales alternos. Colombia lidera la tenencia de cuentas financieras con un 82%, seguida por Ecuador (65%) y Perú (59%).

Cristian Ruiz, representante del Ministerio de Finanzas de Perú, argumentó que la masificación de los pagos móviles y el despliegue de corresponsales han sido claves para mitigar la distancia institucional en su país. Esto permite que el 52% de los adultos peruanos ya use transacciones digitales.

No obstante, el uso de efectivo sigue siendo el rey indiscutible en las tres naciones para las compras cotidianas y el pago de servicios básicos.

Michael Bryan, de la Banca de las Oportunidades de Colombia, advirtió que la salud financiera regional continúa en niveles críticos de vulnerabilidad.

En promedio, el 40% de los habitantes de estos tres países dependería de redes informales, como familiares o amigos, para sortear una emergencia económica. Apenas un 16% recurriría a sus propios ahorros formales.

La desconfianza en el sistema actúa como el principal freno. Menos del 40% de los usuarios de la región declara sentirse seguro operando dentro de la formalidad financiera.

¿Qué deben hacer Ecuador y América Latina para reducir las brechas?

Para revertir este escenario de exclusión y vulnerabilidad, las diapositivas oficiales del estudio plantean una ruta de acción dividida en cuatro ejes fundamentales:

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