
La primera vez que sonó ‘Arde Ecuador’, no hubo miles de personas cantando ni teléfonos levantados grabando el momento. Hubo un puñado de asistentes apilados en las bancas del Teatro San Gabriel (norte de Quito). Todos observando un ensayo general y una banda afinando detalles antes del inicio de la gira nacional “Resuena en Mí”.
Sobre el escenario, Sergio Sacoto se detuvo antes de empezar la canción. No habló como quien presenta un sencillo nuevo, sino como quien comparte una preocupación que todavía no termina de procesar.
Recordó los días en que Ecuador quedó paralizado tras la toma armada de TC Televisión. Dijo que estaba lejos del país y que la distancia hizo que la angustia fuera todavía más fuerte.
Mientras hablaba, el ensayo dejó de parecer un prueba de sonido. La canción comenzó a adquirir el peso de una declaración personal.
Las primeras notas llegaron acompañadas de una letra que habla de heridas colectivas. No era un tema romántico ni una reflexión íntima, sino una mirada hacia un país golpeado que intenta reconstruirse.
“Mastica tu miedo y escupe coraje, grita con orgullo tu nombre ecuatoriano”, canta el compositor. La frase funciona como un estribillo, pero también como una toma de posición frente a la realidad.
La escena tenía algo paradójico. El músico que interpretaba uno de los temas más patrióticos de la noche nació fuera del Ecuador.
Horas después, durante una entrevista con PERIODISMO PÚBLICO, él mismo abordaría ese tema. Y lo haría sin que nadie intentara llevar la conversación hacia cuestiones de identidad.
Un ecuatoriano nacido en Argentina
La gira ‘Resuena en Mí’ fue concebida para recorrer algunos de los teatros más emblemáticos del país. El recorrido comenzará en Ibarra y continuará por Ambato, Quito, Loja, Cuenca y Guayaquil.
La elección de los escenarios no fue casual. El cantautor explicó que los teatros permiten construir una experiencia distinta a la de los conciertos masivos.
En estos espacios, dijo, “el artista puede darse el lujo de bajar la intensidad. Puede detenerse en los silencios y permitir que las canciones respiren”.
Esa filosofía se percibió desde los primeros minutos del repaso instrumental y de voz. Había momentos de energía, pero también momentos diseñados para escuchar con atención.
Las luces acompañaban los cambios emocionales de cada bloque. La producción apuesta más por la atmósfera que por el exceso. El sonido, por su parte, mostraba un trabajo minucioso. Cada instrumento ocupaba su lugar sin atropellar al resto.
En el escenario nada fue improvisado. Sin embargo, tampoco transmitía la rigidez de un espectáculo excesivamente calculado.
Entre canción y canción, el intérprete hablaba con los asistentes. Bromeaba con la banda y comentaba anécdotas de su carrera.
Entre los asistentes al ensayo general también estuvieron varias figuras vinculadas a la música y la producción cultural ecuatoriana, quienes observaron atentamente cada ajuste previo al inicio de la gira.
En las primeras filas se pudo ver a Felipe Jácome, vocalista de la banda ecuatoriana Tercer Mundo, a quien Sacoto saludó públicamente durante la jornada. Así como a Carlos Osejo, colaborador histórico de varios de sus proyectos musicales.
La presencia de colegas, amigos y músicos convirtió el repaso en algo más que una prueba técnica: fue una especie de reunión entre protagonistas de distintas generaciones de la escena nacional, donde cada canción parecía evocar recuerdos compartidos y una historia común construida durante décadas de música ecuatoriana.
Esa cercanía se convirtió en uno de los elementos más atractivos de la jornada. El público no solo escuchaba canciones; también conocía las historias detrás de ellas.
Durante la entrevista surgió una pregunta relacionada con la capacidad que tuvo Cruks en Karnak para conectar a públicos de distintas regiones del país. La banda logró algo que no siempre ocurre en Ecuador: ser escuchada con la misma naturalidad en la Costa y en la Sierra.
El cantante confesó un dato revelador. Explicó que llegó al Ecuador cuando tenía nueve años y que lo hizo sin prejuicios ni pertenencias previas. Su identidad no se construyó alrededor de un barrio o una ciudad. Según contó, se construyó alrededor del país entero.
“Yo me siento por encima de todo ecuatoriano”, afirmó. La frase apareció sin énfasis grandilocuentes y precisamente por eso resultó más contundente.
Tal vez esa respuesta ayuda a entender una parte importante de su obra. Sus canciones rara vez hablan desde una frontera regional.
Incluso cuando se apoyan en ritmos locales, parecen buscar un territorio más amplio. Hablan de afectos, pérdidas, encuentros y contradicciones que cualquier ecuatoriano puede reconocer.
Por eso no sorprendió que ‘Arde Ecuador’ fuera recibida con atención. La canción no propone una visión partidista del país. “Lo que propone es una reflexión emocional sobre lo que significa pertenecer a una nación que atraviesa momentos difíciles. La mirada es crítica, pero también esperanzadora”.
Las canciones que llegan en sueños
El ensayo avanzó entre clásicos y composiciones nuevas. En un momento, el artista comentó algo que parecía una observación casual. Dijo que las canciones pueden aparecer en cualquier instante. Mientras uno camina, se baña, trabaja o incluso duerme.
La afirmación abrió una puerta inesperada en diálogo con PERIODISMO PÚBLICO, se le hizo una comparación con Michael Jackson quien afirmaba que las canciones flotan en algún lugar y que los compositores actúan como receptores. Cuando una melodía llegaba, había que atraparla antes de que desapareciera. De esa forma, algunos temas fueron éxitos mundiales.
Sacoto escuchó la comparación y enseguida recordó otro caso célebre. Añadió a Paul McCartney y la historia detrás de “Yesterday”. Contó que el ex Beatle narró que soñó la melodía completa. Cuando despertó creyó que pertenecía a otra canción y pasó días preguntando si alguien la reconocía.
La historia le resulta familiar al intérprete ecuatoriano. Porque él también ha vivido algo parecido con su canción ‘Moriste’. “La soñé. Fue una canción completa que apareció mientras dormía”.
Se despertó y la grabó de inmediato. Después la desarrolló hasta convertirla en una de las composiciones más reconocidas de su repertorio. El compositor no intenta revestir sus creaciones de misterio. Habla de ellas con absoluta naturalidad.
El legado de Cruks en Karnak
Cuando apareció el bloque dedicado a Cruks en Karnak, el ambiente cambió de inmediato. Las primeras notas bastaron para activar una memoria colectiva que parecía intacta.
La agrupación marcó una época en la música ecuatoriana. Durante los años noventa y principios de los dos mil construyó una identidad sonora que mezclaba rock, pop, funk y elementos latinoamericanos.
Más que una banda exitosa, Cruks en Karnak se convirtió en una referencia cultural. Sus canciones acompañaron a una generación completa con presentaciones exitosas en espacios como Raizónica, emitido por MTV Latino.
Por eso el repertorio sigue despertando reacciones inmediatas. No importa cuántos años hayan pasado desde su lanzamiento.
Durante el ensayo sonaron los ritmos que forman parte de la historia del pop ecuatoriano. ‘Al borde del fracaso’ y ‘Como Camina’ fueron algunos de ellos.
El vocalista la presentó recordando que lleva más de tres décadas haciendo música. También comentó que es una de las canciones más especiales de su carrera.
Después llegaron otros clásicos que mantienen intacta su capacidad de convocatoria. Las letras eran conocidas incluso por quienes no pertenecen a la generación que vio nacer a la banda.
La relación entre Sacoto y Cruks en Karnak apareció nuevamente durante la entrevista. La pregunta era inevitable: ¿es posible separarse de ese legado?
Su respuesta fue tan simple como convincente. “Las canciones nacieron primero dentro de mí y la banda fue el vehículo que las llevó al público”. Por eso “siguen siendo parte de mi historia y continúan formando parte de los conciertos”.
La explicación desembocó en otra referencia a Paul McCartney. El solista recordó que el músico británico continúa interpretando “Hey Jude” y otros clásicos décadas después de haberlos compuesto.
“No se trata de aferrarse al pasado. Se trata de reconocer que ciertas canciones dejan de pertenecer exclusivamente a sus autores”, dijo.
La misma emoción se percibe cuando interpreta composiciones vinculadas a otros artistas. Es el caso de ‘Dicen’, popularizada por Pamela Cortés, cuya historia también forma parte del espectáculo.
En otro momento aparece el nombre de Pablo Mora. El artista lo saluda desde el escenario y recuerda la relación artística que los une.
También surgen referencias a Marco Osejo, colaborador fundamental en distintas etapas de su carrera. La presencia de esos nombres ayuda a reconstruir una parte de la historia de la música ecuatoriana reciente. No son simples menciones. Son piezas de un recorrido que atraviesa varias décadas.
A medida que el ensayo se acerca al final, la sensación dominante es la de un artista que sigue disfrutando lo que hace. No hay señales de agotamiento ni de rutina.
Durante la entrevista confesó que por dentro continúa siendo el mismo músico que soñaba con subir a un escenario hace treinta años. La experiencia cambió muchas cosas, pero no la motivación esencial.
Quizás por eso el espectáculo funciona. Porque detrás de la producción, las luces y los arreglos sigue existiendo una convicción sencilla.
La música todavía importa, reiteró el músico. Y mientras eso ocurra, seguirá habiendo canciones que nazcan en una habitación, que viajen por el país y que terminen encontrando a alguien dispuesto a cantarlas.
Tal vez incluso aparezcan durante la madrugada. Tal vez lleguen en sueños, como le ocurrió a Paul McCartney, como decía Michael Jackson y como asegura haber vivido el compositor.
Entonces habrá que hacer lo mismo que hacen los compositores desde siempre. Despertar, buscar una grabadora y evitar que la canción se escape.
Gira nacional ‘Resuena en mí’ 2026
| Fecha | Ciudad | Escenario |
| 18 de Julio | Ibarra | Teatro Gran Colombia |
| 24 de Julio | Ambato | Auditorio de la Sagrada Familia |
| 25 de Julio | Quito | Teatro San Gabriel |
| 30 de Julio | Loja | Teatro Benjamín Carrión |
| 31 de Julio | Cuenca | Teatro Pumapungo |
| 1 de Agosto | Guayaquil | Teatro Sánchez Aguilar |