
La cultura Mayo-Chinchipe comenzó el cultivo de cacao en la Amazonía ecuatoriana hace más de 5.000 años, un antecedente histórico que fundamentó las discusiones sobre biodiversidad y nutrición durante el Foro Mundial de la Alimentación 2026.
La cita internacional reunió en Roma a especialistas, delegaciones diplomáticas y representantes del sector agroalimentario para debatir sobre la soberanía alimentaria y la erradicación del hambre a escala global.
El encuentro analizó los desafíos actuales de la producción agrícola, la pesca y la acuicultura en países en desarrollo, enfocándose en la necesidad de conectar la competitividad de las exportaciones rurales con el bienestar de la población local.
“El éxito de nuestra agricultura, pesca y acuicultura no termina cuando un producto cruza nuestras fronteras. Se completa cuando esa riqueza también llega a la mesa de las familias ecuatorianas”, afirmó la vicepresidenta María José Pinto, vocera de la representación de Ecuador.
Durante la apertura de las jornadas de debate técnico, los ponentes enfatizaron la urgencia de garantizar que la riqueza generada por los alimentos llegue a los hogares de las comunidades rurales e indígenas.
La agenda incluyó reuniones técnicas con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura para evaluar mecanismos de asistencia tecnológica y maximizar el rendimiento por hectárea en el campo. Los paneles sobre nutrición ubicaron la atención durante los primeros mil días de vida como un eje decisivo para el desarrollo físico y cognitivo de la niñez en la región.
Asimismo, la inauguración del Centro Mundial de Conocimiento sobre Sistemas Alimentarios de los Pueblos Indígenas abrió espacios para analizar el valor nutricional de superalimentos tradicionales como la quinua y el chocho andino. “Los pueblos indígenas no solamente tienen conocimientos que el mundo debe preservar; tienen conocimientos que el mundo necesita para enfrentar los desafíos del futuro”, señaló Pinto durante su intervención.
En esa misma línea, los participantes recalcaron la importancia de integrar las prácticas agrícolas comunitarias con los avances tecnológicos contemporáneos.
“La tradición no debe ser un límite para la innovación. Puede ser su punto de partida”, añadió la representante institucional ante los delegados internacionales. Los grupos de trabajo formularon compromisos concretos para trasladar las recomendaciones teóricas a planes aplicables en el sector agropecuario de los países miembros.
“Este encuentro debe ir más allá de las palabras. Tenemos la responsabilidad de transformar ese conocimiento en acciones concretas”, remarcó Pinto.
La programación de las jornadas contempló debates sobre el liderazgo de las mujeres jóvenes en la producción alimentaria para asegurar el relevo generacional en las zonas agrícolas. Las sesiones de trabajo incluyeron la revisión de las estrategias aplicadas por República Dominicana para salir del Mapa del Hambre elaborado por los organismos internacionales.
El Foro de Inversiones de la iniciativa Mano a Mano 2026 abrió espacios para captar financiamiento internacional destinado a infraestructura rural, sistemas de riego y cadenas de distribución. La oferta agroexportadora de la región, que incluye productos como banano, atún, camarón y ganadería, formó parte de los catálogos presentados a potenciales inversionistas.
Las delegaciones concluyeron sus actividades con mesas de diálogo orientadas a concretar acuerdos bilaterales de cooperación técnica y desarrollo sostenible para los próximos años. (I)
Fuente: Vicepresidencia de la República