
Un total de 7.338 educadores ecuatorianos cuentan con certificación oficial permanente tras completar una serie de capacitaciones enfocadas en la enseñanza de la sostenibilidad agropecuaria y la resiliencia ambiental. La iniciativa busca transformar las aulas del bachillerato técnico mediante metodologías prácticas ante los impactos del clima en el territorio.
La actualización pedagógica responde a un escenario urgente, pues más de un tercio de las personas desplazadas internamente en el país obedecen ya a consecuencias climáticas como las inundaciones o la pérdida de tierras cultivables. A pesar de que la emisión per cápita de carbono en Ecuador equivale a la mitad del promedio global, sus comunidades enfrentan de manera directa la vulnerabilidad productiva.
A este panorama se suma la necesidad de abordar el impacto emocional y cognitivo en la población estudiantil. «Más del 70% de las niñas, niños y jóvenes ya escuchan hablar de cambio climático, pero menos de un tercio sabe explicarlo, lo que genera fenómenos como la ecoansiedad», señaló Diyan Sadadou, responsable de relaciones internacionales y comunicación de la Oficina para la Educación Climática (OCE).
Frente a este reto, los especialistas remarcan la importancia de brindar herramientas pedagógicas concretas a los docentes para preparar a las nuevas generaciones. «Ecuador es un país especialmente vulnerable a los cambios climáticos, lo que expone la disponibilidad del suelo, el agua y los medios de vida de miles de familias», afirmó María Soledad Landazuri, directora de programas en Ecuador de la organización cooperante.
El plan docente incorpora metodologías activas y lúdicas orientadas a fomentar la investigación, el debate y la resolución de problemas ambientales. «La guía no solamente fue concebida para la enseñanza en el aula, sino también para fortalecer las competencias de los docentes y estudiantes en miras al nuevo currículo», explicó María Fernanda Lucero, asesora estratégica en educación.
Por su parte, la representación diplomática resaltó la trascendencia de la formación técnica para la toma de decisiones futuras en el ámbito local e internacional. «Aprender sobre esto es darle a los alumnos las herramientas para entender su mundo y después poder actuar a un cierto nivel en la sociedad y el Estado», sostuvo Pascal Baragini, consejera de cooperación y acción cultural de la Embajada de Francia en Ecuador.
Finalmente, las autoridades educativas resaltaron la inclusión de estos aprendizajes en el registro académico del país. «Agradecemos todo el esfuerzo realizado en estos cursos que benefician a nuestros profesores y estudiantes, dejando una certificación que dura para toda la vida», puntualizó Cristian Salazar, subsecretario de desarrollo profesional del Ministerio de Educación, Deporte y Cultura. (I)