
Quito se viste de expectación y el aire se carga con la dulce melodía de un fin de semana cultural. Hoy, viernes 8 de agosto, la ciudad se prepara para el gran final del Sucre Viajero, un proyecto que ha tejido puentes entre la música y la gente. Esta iniciativa, nacida en el corazón de la Fundación Teatro Nacional Sucre (FTNS), es un faro que ilumina la capital con arte y talento.
El Sucre Viajero es, en esencia, un viaje sin fronteras. Es un proyecto itinerante que rompe los muros de los teatros tradicionales para llevar espectáculos de alta calidad a los parques, plazas y barrios de la ciudad. Su misión es clara: democratizar la cultura y regalar a la comunidad la oportunidad de disfrutar del trabajo de los músicos profesionales que, con dedicación, dan vida a cada nota.
Con el apoyo de la Alcaldía Metropolitana de Quito, este proyecto ha demostrado que la cultura es una fuerza viva, capaz de unir a las familias en torno a una experiencia compartida.
Las expectativas para esta edición han sido muy altas. Desde el primer momento, la ciudadanía aguardaba con ansias cada jornada, confiada en que la FTNS no decepcionaría. Y el equipo del Sucre Viajero ha sabido estar a la altura, entregando espectáculos que han superado las expectativas y han dejado una huella imborrable en el alma de los asistentes. El director de producción de la FTNS, Stalin Lucero, ha explicado que la apuesta de este año es una deliciosa mezcla de ritmos tropicales, andinos y boleros, un crisol de géneros que rinde homenaje a la rica tradición de la música en formato de trío.
La agenda del Sucre Viajero: un recorrido por la música y la comunidad
La travesía sonora de este año empezó con un estallido de ritmo que aún resuena en la memoria de muchos. La primera jornada del Sucre Viajero fue un vibrante encuentro entre la Banda Sinfónica Metropolitana de Quito (BSMQ) y el talento de Las Musas del Vallenato. Fue un diálogo armónico que demostró la belleza de la fusión entre lo clásico y lo popular, marcando un inicio memorable para esta edición.
La segunda parada del viaje fue un verdadero mar de gente y emociones. El pasado sábado 2 de agosto, la Plaza Cívica de Quitumbe se transformó en un vibrante punto de encuentro para las familias del sur de la ciudad. Más de 10.500 asistentes se congregaron para disfrutar de una programación continua que incluyó una feria de emprendimientos, talleres artísticos y música, todo en un ambiente festivo y seguro. Fue un testimonio del poder que tiene la cultura para congregar y fortalecer el tejido social.
Y ahora, el gran final se acerca con la promesa de un broche de oro. Mañana, sábado 9 de agosto, la tercera y última jornada del Sucre Viajero tendrá lugar en el Parque La Moya de Conocoto. Esta fecha es doblemente especial, pues coincide con el Día Nacional de la Cultura, una oportunidad perfecta para celebrar nuestras raíces. La fiesta en Conocoto comenzará a las 10:00 con una Feria de emprendimientos y un Gastrofest que invitará a los asistentes a apoyar el talento local y a deleitarse con la gastronomía.
El clímax de la jornada llegará a las 17:00, cuando el bloque musical subirá al escenario. Un concierto magistral que reunirá a un elenco estelar. El público tendrá la oportunidad de reencontrarse con el talentoso Grupo Yavirac, cuyo nombre en kichwa significa «vertiente de agua», y cuya música fluye con la pureza de la tradición ecuatoriana.
Junto a ellos, el maestro Eduardo “Chocolate” Morales, una leyenda viva de la música, se unirá al reencuentro, uniendo el pasado y el presente con su sabiduría y pasión. La noche se iluminará con la magia de dos tríos icónicos, Los Antares y Los Quipus, cuyas voces y guitarras son un eco de la época dorada de nuestra música romántica.
Y para sellar este gran final, la inigualable voz de Teresita Andrade se unirá a este elenco de lujo, prometiendo un espectáculo que tocará las fibras más sensibles de los asistentes. Es una cita imperdible con el corazón de la cultura ecuatoriana. (I)


