domingo, enero 25, 2026
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Ecuador y Estados Unidos se unen en un museo para frenar el tráfico ilícito de bienes culturales

Lauren Garza, Directora de Cultura, Educación y Prensa de la Misión Diplomática de los Estados Unidos, junto a autoridades académicas durante la inauguración del Museo Arqueológico “Yachay-Urcuquí”. Foto: Cortesía

El norte de Ecuador ha dado un paso decisivo en la protección de su memoria histórica. En un esfuerzo conjunto entre el Gobierno de los Estados Unidos y la Universidad Yachay Tech, se inauguró oficialmente el Museo Arqueológico “Yachay-Urcuquí” en la provincia de Imbabura, un espacio diseñado para la custodia de miles de piezas ancestrales.

El principal objetivo de este nuevo centro es la preservación del patrimonio cultural y la lucha frontal contra el tráfico ilícito de bienes. La iniciativa se consolida como un bastión para evitar que la herencia arqueológica del país termine en mercados negros internacionales o manos privadas ilegalmente.

Este hito fue posible gracias al financiamiento del Fondo del Embajador para la Preservación Cultural (AFCP) del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Durante más de dos décadas, este organismo ha sido un aliado estratégico para la conservación de la identidad histórica en territorio ecuatoriano.

El museo resguarda actualmente una impresionante colección de más de 58.000 bienes precolombinos. Estas piezas pertenecen primordialmente a la cultura Caranqui, una de las civilizaciones más emblemáticas que habitaron el norte del actual Ecuador antes de la llegada de los incas y españoles.

La magnitud del proyecto es histórica para la cooperación bilateral. En el año 2021, la Universidad Yachay Tech recibió una subvención de 220.000 dólares por parte del AFCP, marcando el financiamiento más grande otorgado por este fondo en el país hasta la fecha.

El proyecto, titulado “Salvaguardar la Colección Caranqui en el norte del Ecuador”, ha requerido cinco años de trabajo técnico riguroso. Este tiempo permitió establecer protocolos de almacenamiento seguro que protegen los objetos contra el deterioro físico y las amenazas de saqueo.

Entre los bienes que ahora descansan bajo protección se encuentran cerámicas detalladas, herramientas antiguas y piezas de metal de incalculable valor. Cada objeto cuenta una parte de la estructura social y tecnológica de los antiguos pobladores de la zona de Urcuquí.

Un avance tecnológico y legal significativo es la integración de 400 de estos bienes en el sistema oficial de información del Ecuador. Este inventario digital actúa como un escudo legal, facilitando el rastreo de las piezas y fortaleciendo su resguardo institucional ante cualquier eventualidad.

Durante la ceremonia de inauguración, Lauren Garza, Directora de Cultura, Educación y Prensa de la Misión Diplomática de los EE. UU., destacó el compromiso del equipo de Yachay Tech. La funcionaria señaló que este espacio hace de Urcuquí un lugar seguro para prevenir el tráfico de bienes.

El esfuerzo no es aislado, ya que se enmarca en un contexto de cooperación que lleva 24 años de vigencia. En este periodo, el Fondo del Embajador ha destinado más de 1.1 millones de dólares para apoyar un total de 12 proyectos de conservación a lo largo de todo el Ecuador.

La lucha contra el contrabando cultural cuenta además con un Acuerdo Bilateral de Bienes Culturales firmado entre ambas naciones. Este tratado, vigente desde 2020, fue extendido recientemente para asegurar su operatividad hasta el año 2030, reforzando la seguridad en las fronteras.

Este acuerdo es una herramienta crítica para restringir la importación ilícita de materiales arqueológicos y etnológicos hacia los Estados Unidos. Al cerrar las puertas del mercado estadounidense a estas piezas, se debilita directamente el incentivo económico para los saqueadores locales.

Las autoridades han enfatizado que el tráfico de patrimonio no es un delito menor, sino que está intrínsecamente ligado a redes criminales transnacionales. Estas organizaciones utilizan el arte antiguo como un mecanismo para lavar dinero y financiar otras actividades delictivas.

Un ejemplo reciente de la efectividad de esta cooperación ocurrió en junio de 2025. En esa fecha, la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) incautó una vasta colección de artefactos, incluidos cientos de piezas originarias del Ecuador, como parte de una red de contrabando.

Hector Quintana, agregado de HSI, explicó que atacar este comercio ilícito es un hito histórico para la soberanía de las naciones. Al reducir el flujo de dinero proveniente de estas ventas, se limitan los recursos financieros disponibles para grupos criminales y organizaciones terroristas.

La Universidad Yachay Tech, al ser la sede de este museo, asume la responsabilidad de continuar con la investigación científica de los 58.000 bienes. El conocimiento generado en sus laboratorios permitirá entender mejor las técnicas de orfebrería y alfarería de los Caranqui.

El almacenamiento seguro creado por el proyecto evita que el paso del tiempo y las condiciones ambientales afecten la integridad de los materiales. La humedad y los cambios de temperatura son ahora controlados para garantizar que las piezas no sufran daños estructurales.

Este nuevo recinto arqueológico se perfila también como un centro de educación para la comunidad de Imbabura. La meta es que los ciudadanos reconozcan el valor de su entorno y se conviertan en los primeros denunciantes de excavaciones ilegales o «huaquerismo» en la región.

La inauguración en Urcuquí envía un mensaje claro sobre la postura de Ecuador y Estados Unidos frente a las mafias transnacionales. La firmeza en la aplicación de los acuerdos bilaterales busca cortar el ciclo de explotación del pasado cultural para fines ilícitos.

La repatriación de bienes es otro de los pilares que se ve fortalecido con este museo. Al contar con un lugar técnico y seguro para recibirlos, Ecuador aumenta sus posibilidades de éxito en los procesos judiciales internacionales para recuperar piezas robadas.

El sistema de información del patrimonio cultural nacional ahora es más robusto gracias a la inclusión de los 400 bienes inventariados. Esta base de datos es compartida con organismos internacionales para alertar sobre cualquier intento de subasta de bienes protegidos.

Con la apertura de este museo, Urcuquí se posiciona en el mapa global de la arqueología científica. El compromiso del Gobierno de los Estados Unidos y la academia ecuatoriana asegura que la rica historia de la cultura Caranqui no se pierda, sino que sea el cimiento de una identidad protegida y respetada. (I)

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