
El Banco de Machala concretó en Quito una quinta emisión de obligaciones por USD 15 millones, recursos que se orientaron al financiamiento de actividades productivas. La operación se enfocó principalmente en agricultura, ganadería, avicultura y acuicultura.
La colocación se realizó mediante el mercado de valores, una alternativa utilizada por empresas e instituciones para obtener financiamiento directamente de inversionistas. A cambio, el emisor asumió el compromiso de devolver el capital en un plazo establecido junto con los intereses correspondientes.
Los fondos obtenidos se destinaron a créditos para capital de trabajo y adquisición de activos. Estos recursos estuvieron dirigidos a actividades vinculadas con distintas cadenas productivas del país.
La operación tuvo como antecedente una colocación realizada en enero de 2026. En esa ocasión, la institución también emitió obligaciones por USD 15 millones.
Esa cuarta emisión fue adquirida por inversionistas individuales y corporativos. Los recursos se enfocaron principalmente en los segmentos empresarial y de pequeñas y medianas empresas.
Con las dos operaciones realizadas durante 2026, las emisiones informadas sumaron USD 30 millones. La cifra resultó de los USD 15 millones colocados en enero y los USD 15 millones correspondientes a la quinta emisión de septiembre.
La nueva captación buscó ampliar la disponibilidad de recursos para productores que requieren financiamiento para mantener sus operaciones o adquirir bienes necesarios para sus actividades. El documento señaló entre los sectores beneficiarios a la agricultura, ganadería, avicultura y acuicultura.
Una emisión de obligaciones funciona de manera similar a un préstamo obtenido de varios inversionistas. En lugar de recurrir únicamente a un crédito bancario tradicional, una entidad coloca títulos en el mercado y obtiene recursos de personas o empresas interesadas en invertir.
El emisor, por su parte, quedó obligado a devolver el dinero bajo las condiciones establecidas para la operación. Los inversionistas recibieron a cambio el rendimiento acordado mediante el pago de intereses.
La operación se presentó el 29 de septiembre de 2026 en Quito. Como parte del acto, la Bolsa de Valores Quito realizó su Toque de Campana número 157, ceremonia que acompañó la colocación bursátil.
Al encuentro asistió María Eugenia Navarrete, presidenta ejecutiva del Banco de Machala. También participó Diana Torres, presidenta del Directorio de la Bolsa de Valores Quito, junto con representantes vinculados con la estructuración y ejecución de la emisión.
Entre los participantes estuvieron además delegados de una casa de valores y del agente de pago. Su intervención formó parte del proceso técnico requerido para estructurar y ejecutar la operación en el mercado bursátil.
La colocación representó una fuente adicional de liquidez para financiar actividades económicas. En este tipo de mecanismos, los recursos obtenidos de los inversionistas posteriormente se canalizan hacia los destinos definidos por la entidad emisora.
En este caso, el documento estableció que parte del financiamiento serviría para capital de trabajo. Este concepto comprende los recursos que una actividad económica necesita para cubrir gastos y mantener sus operaciones habituales.
La emisión también contempló créditos para adquisición de activos. Estos pueden incluir bienes o equipos utilizados en el desarrollo de una actividad productiva, dependiendo de las condiciones de cada financiamiento.
La entidad registró 127 puntos de atención en distintas provincias del Ecuador y acumuló más de 64 años de trayectoria, según la información entregada para anunciar la operación. El documento también señaló que mantenía actividades de expansión en Quito y otros sectores de la Sierra.
El Banco de Machala se originó en la provincia de El Oro y posteriormente extendió sus operaciones a otras zonas del país. La quinta emisión se produjo dentro de ese proceso de presencia nacional.
La nueva colocación dejó así dos cifras centrales durante 2026: USD 15 millones en enero y otros USD 15 millones en septiembre. La segunda operación dirigió sus recursos hacia cuatro ramas productivas y amplió el uso del mercado de valores como fuente de financiamiento para esas actividades. (I)


