
La industria florícola ecuatoriana ha transformado el Día del Amor y la Amistad en su mayor escaparate de innovación logística.
Para la temporada de San Valentín 2026, el modelo de comercio electrónico door to door (puerta a puerta) se ha erigido como el motor principal de crecimiento, con proyecciones de DHL que apuntan a un incremento del 135% en los envíos de rosas hacia Estados Unidos en comparación con el ciclo anterior.
Este repunte tecnológico ocurre tras dos años de hitos financieros para el sector. Según datos consolidados del Ministerio de Producción y el Banco Central del Ecuador, las exportaciones de flores cerraron el 2024 con una cifra histórica de 1.016 millones de dólares, marcando un crecimiento del 2,9% respecto al año previo.
La tendencia se mantuvo al alza durante el 2025, año en el que el sector generó ingresos estimados entre 1.070 y 1.085 millones de dólares, consolidando a la floricultura como uno de los tres pilares no petroleros de la economía nacional.
El éxito de la campaña actual radica en la reducción de intermediarios. El modelo logístico permite que el trayecto desde las fincas en Cayambe o Cotopaxi hasta el florero del consumidor final en Nueva York o Miami sea más corto y rastreable.
Edith Villavicencio, Gerente General de DHL, subraya que esta integración permite a los productores ecuatorianos escalar sus operaciones mediante analítica predictiva, asegurando que el producto llegue en condiciones óptimas pese a ser altamente perecible.
A nivel local, el dinamismo del comercio electrónico ha sido el catalizador necesario. Durante el 2024, Ecuador superó los 81 millones de transacciones digitales, un aumento superior al 20% que ha obligado a las empresas de carga a implementar inteligencia artificial para optimizar rutas y mantener la cadena de frío.
Este ecosistema digital ha permitido que las rosas, que representan el 76% de la oferta exportable del país, lleguen a más de 150 destinos globales.
Sin embargo, el sector enfrenta desafíos estructurales en 2026. A pesar del aumento en el volumen de carga —que este San Valentín alcanzó las 39.000 toneladas—, los exportadores lidian con sobretasas arancelarias en el mercado estadounidense y condiciones climáticas variables.
Estos factores han presionado los márgenes de rentabilidad, obligando a las fincas a diversificar riesgos mediante una planificación de suministros más rigurosa y la adopción de modelos de venta directa.
La apuesta por la sostenibilidad y la trazabilidad digital parece ser la respuesta definitiva del país. Al conectar directamente al productor con el cliente final, Ecuador no solo garantiza la frescura de su producto estrella, sino que refuerza su posición como el segundo exportador mundial de rosas, demostrando que, en la era digital, la logística es tan vital como el cultivo mismo.
La conexión con el migrante impulsa la inversión privada en Ecuador
El dinamismo de la movilidad humana y el auge de las relaciones comerciales transnacionales han reconfigurado el mercado logístico ecuatoriano a inicios de 2026.
En un contexto donde la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reporta una comunidad migrante activa con flujos constantes hacia Estados Unidos y Europa, y más de un millón de personas con intención de migrar, el envío de paquetes y documentos se ha convertido en un termómetro de la realidad social del país.
Esta demanda ha llevado a DHL Express Ecuador a ejecutar un agresivo plan de expansión, con una inversión de 190 mil dólares destinada a fortalecer su presencia en ciudades con alta densidad migratoria.
La estrategia se centra en robustecer la red de atención en Quito, Guayaquil, Machala y, de manera especial, en Cuenca, donde la apertura de un segundo punto de servicio responde directamente al estrecho vínculo de las familias azuayas con sus parientes en el exterior.
Según José Antonio Gilbert, Director Comercial de la compañía, el objetivo es facilitar envíos que lleguen a territorio estadounidense en un lapso de 2 a 3 días, conectando no solo mercancías, sino los «afectos y tradiciones» de una población que mantiene vivos sus lazos a pesar de la distancia geográfica.
Este fortalecimiento de la infraestructura logística no es casual, sino que se alinea con el crecimiento proyectado de la economía real del país. De acuerdo con cifras de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), se estima que las exportaciones no petroleras y no mineras de Ecuador alcanzarán aproximadamente los 29.100 millones de dólares al cierre de 2025.
Esta cifra récord evidencia que, más allá de los grandes cargamentos, existe un ecosistema de emprendedores y pequeñas empresas que requieren canales ágiles de exportación para sostener el crecimiento del sector no tradicional.
La combinación entre una movilidad humana sostenida y un sector exportador diversificado ha transformado el canal retail logístico en un factor estratégico para el dinamismo económico nacional.
Con la capacidad de conectar a los usuarios con más de 220 destinos, la inversión privada busca capitalizar tanto el envío de encomiendas familiares como la creciente necesidad de las pymes de colocar sus productos en mercados internacionales, consolidando así un modelo de negocio que se nutre tanto de la nostalgia del migrante como del empuje del exportador local. (I)


