lunes, abril 27, 2026
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¿Cómo manejar el dinero sin caer en el sobreendeudamiento?

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El panorama financiero de los hogares ecuatorianos atraviesa una transformación profunda, donde el plástico parece haber reemplazado definitivamente al efectivo en las billeteras. Según las cifras más recientes de la Superintendencia de Bancos, para inicios de 2026, el 91,6% del volumen de transacciones con tarjeta en el país correspondió a pagos con crédito.

Esta tendencia se traduce en una realidad matemática contundente: por cada 10 dólares que se gastan mediante tarjetas en los establecimientos nacionales, más de 9 dólares provienen de un financiamiento bancario. El uso del débito, por el contrario, ha quedado relegado a una mínima participación del 7,9%, lo que refleja una dependencia estructural del dinero prestado.

El comportamiento del consumidor ecuatoriano revela que el crédito no se utiliza únicamente para compras suntuarias, sino para sostener el consumo diario y básico de las familias. Las estadísticas del Banco Central del Ecuador (BCE) y la Superintendencia muestran que los supermercados lideran el ranking de gasto con más de 6,3 millones de transacciones mensuales.

En términos monetarios, el gasto en supermercados alcanzó la cifra de 229,1 millones de dólares en un solo mes, lo que evidencia que la canasta familiar se está financiando a cuotas. Esta situación coincide con los reportes del INEC, que señalan la presión de la inflación en alimentos como un motor que empuja a los ciudadanos al endeudamiento.

Los restaurantes son el segundo gran rubro donde el crédito domina la escena, registrando también más de 6,3 millones de transacciones para un total de 120,8 millones de dólares. A estos consumos se suman otros sectores clave como la salud, la vestimenta, los licores y la adquisición de vehículos, que mantienen la rueda del consumo girando.

Para el consumidor promedio, es fácil caer en la ilusión de que el cupo de la tarjeta de crédito es una extensión del salario mensual, cuando en realidad es una obligación futura. De acuerdo con datos de Defensa Deudores Ecuador, actualmente 6 de cada 10 personas en el país necesitan endeudarse obligatoriamente para cubrir sus necesidades básicas.

Esta necesidad de financiamiento se agudiza en periodos críticos del año, como el inicio del ciclo escolar en la Sierra o la Costa, donde la falta de ahorros obliga a tarjetear uniformes y útiles. La presión es tal que, al arrancar el 2026, tres de cada diez ecuatorianos ya presentan una calificación negativa en las centrales de riesgo por problemas de pago.

El perfil del deudor en el país se concentra mayoritariamente en una población joven, de entre 18 y 34 años, que enfrenta ingresos limitados y un alto nivel de informalidad. Para estos jóvenes, el acceso a productos financieros tradicionales suele ser difícil, por lo que recurren a nuevas plataformas tecnológicas para adquirir herramientas de trabajo.

A pesar de la precariedad laboral, los reportes indican que existe una disciplina de pago notable cuando el crédito tiene un propósito funcional, como la compra de un celular para emprender. Esto demuestra que, si bien hay una deuda alta, el ecuatoriano valora su historial crediticio cuando este le permite seguir operando en su actividad económica.

Sin embargo, el riesgo de que esa «bola de nieve» crezca es real si no se establecen límites claros en el gasto corriente y en los placeres momentáneos. El Banco Central del Ecuador advierte que un nivel de endeudamiento saludable no debería comprometer más del 40% de los ingresos netos percibidos por el hogar.

¿Qué se debe saber en caso de sacar un préstamo?

La entrada al sistema financiero es un paso crucial, pero en Ecuador todavía existe una brecha enorme: el 70% de la población no tiene acceso a crédito formal. Esto significa que aproximadamente 4,7 millones de personas están fuera del radar de los bancos, principalmente por no tener un historial crediticio previo que las respalde.

El desconocimiento sobre cómo iniciar este proceso limita a miles de ciudadanos que, aun teniendo capacidad de pago, no pueden acceder a mejores tasas de interés o beneficios. Sin un historial positivo, tareas cotidianas como alquilar un departamento o solicitar un préstamo educativo se vuelven obstáculos casi imposibles de superar.

Una de las trampas más frecuentes en las que caen los ecuatorianos es el sobreendeudamiento por la acumulación de microcréditos o deudas en diferentes casas comerciales. Al no tener una visión consolidada de cuánto deben pagar cada fin de mes, los consumidores terminan destinando todo su salario únicamente al pago de intereses.

Para evitar este escenario, las recomendaciones de los expertos financieros apuntan a iniciar la vida crediticia con montos pequeños que no asfixien el presupuesto familiar mensual. La adquisición de un plan de celular o un equipo tecnológico a plazos puede ser la puerta de entrada ideal para construir una reputación sólida frente al buró.

Es imperativo que el usuario elija una cuota que se ajuste a su realidad económica y que no dependa de «ingresos extra» que podrían no llegar al final del mes. La planificación debe ser austera y realista, priorizando siempre el pago de servicios básicos, vivienda y alimentación antes de comprometerse con nuevas cuotas de crédito.

Antes de firmar cualquier contrato de préstamo o tarjeta, el ciudadano debe exigir claridad absoluta sobre el valor total de la deuda y el plazo de financiamiento. Conocer la fecha exacta de corte y de pago es vital para evitar los recargos por mora, que en Ecuador pueden elevar rápidamente el costo original del producto adquirido.

Un consejo estratégico para el buen administrador es asignar siempre un propósito funcional al dinero que se está pidiendo prestado a una entidad financiera o comercial. Si el préstamo sirve para comprar una herramienta productiva, como una computadora o maquinaria, la deuda se convierte en una inversión que generará su propio retorno.

La puntualidad es el factor con más peso en la calificación del historial crediticio, por lo que ser un «reloj suizo» con las fechas de pago es la mejor inversión personal. Un registro impecable permite que, en el futuro, las entidades financieras ofrezcan mejores condiciones y montos más altos para proyectos de vida como la vivienda propia.

Evitar la acumulación de varios créditos simultáneos es otra regla de oro para mantener la salud mental y financiera en un contexto económico de incertidumbre y ajustes. Manejar una sola obligación a la vez permite ganar experiencia, entender el sistema y, sobre todo, no perder el control sobre el flujo de efectivo disponible en casa.

Usted puede encontrar soluciones si ya se encuentra en una situación de mora, buscando asesoría legal o refinanciamientos que le permitan ordenar sus pagos de manera sostenible. No actuar a tiempo ante una deuda acumulada puede resultar en procesos judiciales que pongan en riesgo el patrimonio familiar y la tranquilidad personal.

Las cifras del INEC y del Banco Central del Ecuador son un recordatorio de que la economía se mueve gracias al esfuerzo de cada ciudadano por administrar sus recursos. El orden financiero y la información adecuada son las únicas herramientas que permiten transformar el crédito de una carga pesada en una escalera hacia el progreso.

Al final del día, el bienestar económico no depende de cuánto dinero se pide prestado, sino de la inteligencia con la que se utiliza cada centavo para mejorar la calidad de vida. Mantener la calma, planificar los gastos y evitar el consumo impulsivo son las mejores estrategias para que el bolsillo ecuatoriano respire con alivio este 2026. (I)

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