lunes, octubre 19, 2026
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El ingenio ecuatoriano mezcla el cacao con aromas, frutas y especias para llegar a las vitrinas de París

Muestra de chocolates Emir, una de las marcas que se encontrará en la feria europea. Fotos: Periodismo Público

Emprendimientos de nueve provincias llevarán chocolates con frutas, semillas, hierbas, café y pistacho al Salón del Chocolate. La apuesta busca mostrar que el valor del cacao ecuatoriano también está en la creatividad de quienes lo transforman.

París se prepara para recibir chocolates ecuatorianos con sabores que nacen en el páramo, la Amazonía y las fincas de la Costa. Cada barra contará una historia hecha de cacao, ingredientes locales y decisiones creativas de sus productores.

La delegación participará en el Salón del Chocolate, del 28 de octubre al 1 de noviembre de 2026, en Paris Expo Porte de Versailles. La organización prevé unos 96.000 visitantes, 250 expositores y más de 100 horas de actividades.

Cañar, Cotopaxi, El Oro, Esmeraldas, Guayas, Morona Santiago, Napo, Tungurahua y Zamora Chinchipe estarán representadas en la feria. La misión es coordinada por el Consorcio de Gobiernos Autónomos Provinciales del Ecuador (Congope), con el acompañamiento de la Cámara de Comercio e Industrias Franco Ecuatoriana.

El viaje busca poner los productos ecuatorianos frente a compradores y consumidores internacionales. También lleva las historias de familias, comunidades y productores que cultivan cacao y lo convierten en chocolates y otras preparaciones.

“No vamos a París improvisar, vamos como la gran potencia mundial de cacao que somos”, dijo Santiago Toledo, director ejecutivo del Congope, en la presentación de la misión.

El mensaje oficial del consorcio resume la apuesta así: “Nuestros emprendedores serán los mejores embajadores de un país que suma tradición, innovación y orgullo territorial en productos de clase mundial”.

La calidad del cacao ecuatoriano se relaciona con su diversidad de perfiles, los microclimas y el trabajo que requiere el manejo del grano. La fermentación, el secado y la selección son parte del proceso que permite conservar y destacar sus aromas.

El anuncio de la comitiva se desarrolló en las instalaciones del Congope. Carlos Romero Racines, presidente de la Cámara Franco Ecuatoriana, resaltó el peso de los pequeños productores en esa cadena. “El 80% de la producción del cacao en el Ecuador está en manos de pequeños productores”, afirmó.

Las cifras oficiales dan dimensión económica a ese potencial. El Ministerio de Producción reportó que el cacao generó USD 4.184 millones en exportaciones durante 2025, un crecimiento de 24,8 % frente a 2024.

El Atlas Agroeconómico del Ecuador, elaborado con participación del Ministerio, ubica al país como el segundo exportador mundial de cacao. En 2024, las exportaciones ecuatorianas de cacao alcanzaron 426.165 toneladas.

El valor agregado también gana espacio en las cuentas de comercio exterior. Los elaborados de cacao sumaron USD 266,7 millones en 2024, 75,5 % más que en 2023, y llegaron a USD 75,7 millones entre enero y febrero de 2025.

El grano viaja a mercados internacionales, pero la feria pondrá atención en todo lo que puede hacerse con él. Frutas, semillas, hierbas, café y cremas se suman a las barras para ofrecer combinaciones que expresan el origen de cada emprendimiento.

Frutas y semillas en la barra

Una muestra de la diversidad de productos que viajarán a París, incluyendo barras con sabores como naranjilla y granos enteros de cacao de la marca Aromas. La oferta busca resaltar la innovación de los emprendimientos ecuatorianos.

Desde Cotopaxi, Frutos de Altura presentará una barra de cacao fino de aroma al 60 % con arándanos deshidratados y sumu. Patricia Paredes, representante del emprendimiento, describe el sumu como una hierba de páramo que crece entre el pajonal y los mortiños.

La planta se recolecta, deshidrata y limpia antes de incorporarla al chocolate durante el refinado. “Queremos con esta tableta contar una historia”, dijo Paredes, “que la gente pruebe una hierbita del páramo muy poco conocida”.

La combinación busca dejar una sensación fresca y asociar el producto con el paisaje andino. Paredes cuenta que el sunfo forma parte del conocimiento de comunidades indígenas de los Andes.

En Zamora Chinchipe, Billonchok SAS alista tres presentaciones: chocolate al 60 %, una barra al 60 % con nibs de sacha inchi y otra al 100 % de cacao fino de aroma. Su gerente, Jessica Romero, describe a la empresa como un emprendimiento liderado por mujeres y jóvenes.

La barra con sacha inchi es finalista en los Innovation Awards de Pro Ecuador y Cocoa Supply. Romero explicó que sus ingredientes tienen certificación orgánica y que usan lecitina de girasol en lugar de lecitina de soya.

Las tres barras están pensadas para preferencias distintas: una de sabor más dulce, otra con nibs y una de cacao puro. Billonchok SAS espera llevar cerca de 2.000 unidades a París para presentar la marca y buscar oportunidades de exportación.

La empresa trabaja con 108 productores de cacao orgánico de Zamora Chinchipe y alrededor de 20 personas en sus operaciones. Según Romero, lleva cerca de cinco años desarrollando el negocio y cuenta con registro de marca, empaque en inglés y documentación para llegar a mercados internacionales.

Urku Mullu representará a Napo con semillas amazónicas de huachanzo, sacha inchi y macambo. Adriana Sánchez explicó que el emprendimiento trabaja junto con mujeres indígenas y rurales de la provincia.

El macambo, conocido también como patas muyo, es una semilla de una especie emparentada con el cacao. Urku Mullu la tuesta y la recubre de chocolate, una preparación que, según Sánchez, recibió una medalla de plata en un certamen cuyo nombre no queda claro en el registro de la entrevista.

La idea surgió cuando Juan Francisco Ponce, hijo de Sánchez, encontró esas semillas amazónicas durante sus estudios y empezó a tostarlas para compartirlas con sus compañeros. La oferta depende de una cosecha anual y de una disponibilidad limitada de macambo.

Desde Esmeraldas, Carana Healthy Exotic Foods convertirá frutas tropicales en bocados cubiertos de chocolate. Su fundador, Ayán Macías, trabaja con pitahaya, piña MD2 y banano Gros Michel liofilizados.

La liofilización permite conservar, según Macías, hasta el 97 % de los factores nutricionales de la fruta. Después, las piezas se convierten en grageas con chocolate al 63 %, elaborado con cacao esmeraldeño de variedades como CCN-51 y Mazorca Pincay.

Cacao de origen y nuevas mezclas

Representantes de Congope, la Cámara Franco Ecuatoriana y emprendedores cacaoteros durante la presentación de la delegación que viajará al Salón del Chocolate en París, evento coordinado por el Consorcio.

Carana nació hace tres años como un proyecto universitario en la sede de Esmeraldas de la Universidad Católica. Macías reporta ocho empleos directos, 18 indirectos y una base de 22 productores, además de exportaciones actuales a Países Bajos y Bélgica.

Mi Chocolatería, de Zamora Chinchipe, mezcla cacao fino de aroma de Palanda con crema de pistacho y crema Dubai. Su fundador, Jonathan Alejos Sancho Camacho, presenta la combinación de inspiración árabe como una de las apuestas de la marca para la feria.

La empresa afirma que genera trabajo para 40 personas, muchas de ellas mujeres y cabezas de hogar que cultivan cacao. Alejos Sancho Camacho explicó que también apoyan a las familias productoras con conocimientos para conservar y tecnificar el cultivo.

Emir Pacamuros también tiene sus raíces en Palanda y Chinchipe, territorios ligados a la historia antigua del cacao. Su representante, Jonathan Lozano, cuenta que el emprendimiento combina cacao fino de aroma con café de la zona.

La marca nació hace dos años y se inspira en el trabajo de los abuelos de Lozano, quienes mantienen una tradición cacaotera familiar. “Cuando usted regala un poquito de la tableta de Emir, regala un poquito de la riqueza del Ecuador al mundo”, dijo.

Unocace llegará a París en representación de productores organizados de distintas regiones. La organización tiene alrededor de 17 años de vida jurídica, agrupa a unos 1.300 productores de 11 provincias y trabaja mediante 22 filiales.

Lenin Roballo, responsable de comercialización de productos de valor agregado de Unocace, explicó que los emprendimientos llevan a la feria sabores de cacao fino de aroma y las historias de quienes lo cultivan. En sus fincas hay certificaciones orgánicas y unas 700 hectáreas renovadas con sistemas agroforestales dinámicos.

Roballo contó que una investigación realizada en parcelas agroforestales de El Oro registró la recuperación del hábitat de aves después de diez años. Para la organización, producir cacao también implica atender la relación entre agricultura y ambiente.

La Cámara de Comercio e Industrias Franco Ecuatoriana acompaña la misión y facilita contactos para acercar a los emprendimientos al mercado francés. Su director ejecutivo, Fabien Przypolski, resumió la iniciativa con una frase: “Si los europeos, los franceses no vienen a nosotros, hay que ir a donde ellos”.

Przypolski señaló que la Cámara lleva más de 16 años vinculada al sector y que esta será la cuarta ocasión en que acompaña a emprendedores ecuatorianos al salón parisino. La expectativa es que la exposición abra conversaciones con clientes y posibles aliados comerciales.

La Unión Europea fue el principal destino del cacao ecuatoriano en 2024, con el 39 % de las exportaciones y USD 1.298 millones. Malasia recibió el 17 % y Estados Unidos, el 14 %, según un análisis del Ministerio de Producción.

Las cifras expuestas en la rueda de prensa indican que el cultivo de cacao está presente en 21 provincias y sostiene a unas 200.000 familias rurales. Romero Racines estimó, además, que cerca de medio millón de personas participan en actividades relacionadas con el sector.

Una vitrina para el ingenio ecuatoriano

Para Toledo, la participación busca mostrar el trabajo que hay detrás de cada producto y promover los territorios que lo producen. El Congope acompañará la exhibición con material audiovisual y un espacio para presentar la propuesta “Ecuador, el origen”.

La oferta ya no se limita a exportar cacao en grano o barras tradicionales. Romero Racines señaló que también hay confites, licor de cacao y jabones, productos que permiten transformar la materia prima en nuevas fuentes de ingreso.

En Cotopaxi, el arándano y el sumu llevan el páramo a una tableta de chocolate. En Napo, las semillas amazónicas suman textura y sabor; en Esmeraldas, la liofilización conecta frutas tropicales con cacao.

Zamora Chinchipe añade café, sacha inchi y crema de pistacho a su repertorio de mezclas. Las diferencias entre los productos reflejan la variedad de ingredientes disponibles y las decisiones de los productores sobre cómo combinarlos.

Cacao Spirit es un proyecto de chocolate de especialidad fundado por Marcos Carpio y establecido en Tumbaco, Quito. Su propuesta parte de comprar granos seleccionados directamente a productores de Guayas, Napo, Esmeraldas y El Oro para transformarlos en barras.

Carpio se encarga del tueste, la selección y el refinado, y trabaja con otras tres personas en la operación. El emprendimiento produce micro lotes de 500 a 600 barras mensuales, sin aditivos ni saborizantes, para dejar que se expresen las notas naturales de cada cacao.

“Lo más complicado fue encontrar a los productores con los mejores granos”, contó Scarpio. Su objetivo es que la biodiversidad y los microclimas del Ecuador se perciban en el sabor, sin que ingredientes añadidos lo oculten.

VidCAO, emprendimiento de El Oro fundado hace tres años por David Capa, representa a una familia dedicada al cultivo del cacao. Capa, tercera generación de cacaoteros, lleva a París un chocolate que busca destacar los perfiles propios de los granos orenses.

«Esperamos captar un cliente que ame las notas frutales y florales que tiene el cacao específico de la provincia de El Oro», dijo Capa. Para alcanzar esa calidad, explicó, tuvo que fortalecer sus conocimientos sobre fermentación, secado, cosecha y refinado.

La feria también será una oportunidad para hablar de trazabilidad, fermentación y manejo de los cultivos. Roballo dijo que Unocace busca mostrar que la producción puede avanzar con sistemas agroforestales y certificaciones orgánicas.

Para las marcas pequeñas, la expectativa es conseguir contactos, ampliar su cartera de clientes y ganar reconocimiento. Algunas ya exportan, mientras otras llevan productos y empaques preparados para empezar a abrirse camino fuera del país.

Pacari también estará en París con sus productos clásicos y nuevas combinaciones. Su presidenta y Co-fundadora, Carla Barbotó, mencionó barras con ylang-ylang, chocolate al 90 %, patas muyo y cacao blanco.

La empresa exporta alrededor de dos millones de barras al año y trabaja con cerca de 80 sabores, según Barbotó. La fundadora considera que Pacari ayudó a posicionar el chocolate ecuatoriano en el mapa internacional y que ahora es importante impulsar a más productores para que elaboren en el país.

“Soñemos en grande”, recomendó Barbotó a quienes empiezan; “somos un país que tenemos un potencial gigante”. En la vitrina de París, ese potencial se expresará en cacao, frutas, granos, especias y mezclas creadas con la convicción de que el ingenio de los productores también puede engalanar el paladar del mundo. (I)

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