
La construcción ecuatoriana comienza a dejar atrás un período de contracción y, con su recuperación, también cambia la manera de levantar viviendas, edificios y espacios comerciales. El Banco Central del Ecuador (BCE) reporta que la construcción creció un 4,2% interanual durante el primer trimestre de 2026, después de ocho trimestres consecutivos de contracción. La recuperación también se refleja en la actividad inmobiliaria.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), entre enero y marzo se registraron 2.965 permisos para construir 4.048 edificaciones y 5.896 viviendas, estas últimas con un incremento del 7,3% frente al mismo período de 2025. Las cifras corresponden a proyectos previstos en los municipios investigados y no necesariamente a obras concluidas.
En este escenario, el mercado ecuatoriano de sistemas de construcción liviana moviliza aproximadamente 12 millones de metros cuadrados de placas al año, equivalentes a unos USD 25 millones, según datos del sector difundidos por Knauf.
Además, el 18,86% de los proyectos registrados en el primer trimestre contempla materiales dentro de categorías que incluyen alternativas de construcción en seco, aunque no todos corresponden específicamente al gypsum.
La transformación despierta el interés de empresas internacionales como Knauf, que busca consolidar su operación en Ecuador mediante una red más amplia de distribuidores y la capacitación de trabajadores.
Juan Felipe Sandoval, gerente general de Knauf para Colombia, Ecuador y Venezuela, llegó al país para reunirse con sus aliados comerciales y relanzar esa red de distribución. Su visita forma parte de una estrategia con la que la compañía pretende acelerar la adopción de sistemas livianos en nuevas construcciones y remodelaciones.
«Tenemos unos planes muy ambiciosos para el Ecuador», señala Sandoval, quien acumula más de 20 años de experiencia en empresas multinacionales del sector de materiales de construcción.
Un país que todavía construye con ladrillos
Pese al avance de nuevas tecnologías, Ecuador mantiene un consumo relativamente bajo de gypsum, un material elaborado principalmente a base de yeso que se comercializa en placas y permite construir paredes divisorias, cielos rasos y otros elementos que no soportan el peso principal de una edificación.
Actualmente, el consumo nacional alcanza apenas 0,7 metros cuadrados por habitante al año. La diferencia es significativa frente a Chile, donde llega a 2,6 metros cuadrados, y Uruguay, con 1,1.

La meta de Knauf es elevar el consumo ecuatoriano a un metro cuadrado por habitante antes de que termine esta década. Alcanzar ese nivel supondría un incremento de alrededor del 43% respecto al consumo actual.
Para Sandoval, uno de los principales desafíos consiste en cambiar la idea de que una pared más pesada es necesariamente mejor. El ejecutivo considera que todavía existe desconocimiento sobre los usos, la resistencia y las posibilidades de la construcción liviana.
Una pared cinco veces más rápida de instalar
La diferencia comienza en el proceso de construcción. Mientras una pared tradicional requiere ladrillos, mortero y agua, los sistemas de gypsum utilizan perfiles metálicos sobre los cuales se fijan las placas.
Este método permite realizar gran parte del trabajo mediante ensamblaje, sin necesidad de preparar mezclas de mortero para levantar los muros.
Según Sandoval, una pared divisoria estándar puede instalarse, en promedio, cinco veces más rápido que una convencional, dependiendo de las características del proyecto.
El ejecutivo destaca que la ventaja no necesariamente se encuentra en el precio de los materiales. El costo directo de una pared de gypsum puede ser similar al de una pared tradicional. El ahorro surge, principalmente, de otros factores como la reducción del tiempo de ejecución y la menor carga que debe soportar la estructura.
Por ejemplo, terminar antes un edificio financiado con créditos puede reducir gastos asociados al plazo de construcción.
El peso también resulta decisivo. Un metro cuadrado de pared de gypsum puede pesar entre 25 y 50 kilogramos, mientras que uno tradicional puede alcanzar entre 220 y 280 kilogramos, según la composición de cada sistema.
La diferencia permite reducir cargas y, cuando el proyecto se diseña adecuadamente, optimizar determinados componentes estructurales.
El ahorro de agua es otra característica. Knauf sostiene que sus sistemas operan en un proceso 99% en seco, porque las placas se instalan sin las grandes cantidades de agua que requieren algunas técnicas convencionales. Esto no significa que una obra completa prescinda del agua, sino que se reduce su uso en determinadas etapas.
¿Una pared liviana puede ser segura durante un terremoto?
Ecuador es un país expuesto a movimientos sísmicos, por ello la seguridad constituye una preocupación fundamental. Sandoval asegura que una de las ventajas de los sistemas livianos es su menor peso y su capacidad de admitir deformaciones cuando están correctamente diseñados e instalados.
La explicación resulta sencilla. Durante un terremoto, el peso de los materiales influye en las fuerzas que actúan sobre una edificación. Una pared pesada que se desprende puede ocasionar daños graves, mientras que una de menor masa reduce parte de ese peligro.
Sin embargo, el gypsum no reemplaza las columnas, vigas ni otros elementos encargados de sostener un edificio. «El gypsum no está diseñado para soportar cargas«, aclara Sandoval.
Su utilización corresponde principalmente a divisiones interiores, cielos rasos —las superficies que cubren instalaciones por debajo del techo— y determinadas fachadas no estructurales.
La seguridad sísmica depende del diseño integral, las conexiones, los materiales seleccionados y el cumplimiento de las normas técnicas ecuatorianas. Por ello, una pared liviana no convierte automáticamente a una vivienda en sismorresistente.
Esta distinción cobra especial importancia en las construcciones informales, donde levantar paredes sin asesoría profesional puede generar riesgos, independientemente del material elegido.
Casas que cambian con las familias
Los sistemas livianos también abren posibilidades para quienes desean adaptar sus viviendas sin realizar grandes intervenciones.
Una habitación puede convertirse en dos espacios independientes mediante una pared divisoria. Del mismo modo, cuando los hijos crecen y abandonan el hogar, las divisiones pueden modificarse para crear ambientes más amplios.
Sandoval señala que este tipo de remodelaciones resulta más sencillo con gypsum porque las paredes pueden instalarse o retirarse con mayor rapidez y sin el volumen de escombros que suele generar la demolición de mampostería tradicional.
Esta alternativa adquiere relevancia frente a las necesidades habitacionales del país. Según el Censo de 2022, el 31,8% de los hogares ecuatorianos presenta déficit cualitativo de vivienda, es decir, dispone de una casa que requiere mejoras en sus condiciones.
No obstante, el uso de gypsum exige seleccionar la placa adecuada para cada ambiente. En baños y cocinas, por ejemplo, existen versiones resistentes a la humedad, conocidas como RH, que requieren acabados y una instalación apropiada. Para exteriores se necesitan sistemas específicamente diseñados para soportar esas condiciones.
También es posible instalar televisores, repisas y otros objetos en estas paredes, siempre que se utilicen los anclajes o refuerzos correspondientes al peso. En materia de privacidad, las divisiones pueden incorporar materiales aislantes para mejorar el comportamiento acústico y térmico.
La clave, insiste el ejecutivo, está en que cada sistema responda a las necesidades del espacio y sea instalado correctamente.
Knauf busca ampliar su mercado y formar más trabajadores

La expansión de la construcción liviana también representa una oportunidad para Knauf, una empresa familiar alemana fundada en 1932, con presencia en más de 90 países.
En Ecuador opera desde hace más de 15 años y ha participado en más de 500 proyectos. Entre sus obras de referencia se encuentran el centro comercial Quicentro, en Quito; la Clínica Kennedy y el Hotel Ibis, en Guayaquil; y el Colegio Menor Samborondón.
La compañía reporta una comercialización anual de entre 3,5 y 4 millones de metros cuadrados de placas de gypsum en Ecuador. Para atender este mercado cuenta con el abastecimiento de sus plantas de Cartagena y Barranquilla, en Colombia.
Su estrategia de expansión incluye el fortalecimiento de los canales comerciales. En agosto de 2026, Eternit Ecuatoriana incorporó las soluciones de yeso de Knauf a su portafolio, una alianza que permite ampliar la disponibilidad de estos productos en el territorio nacional.
Sin embargo, Sandoval reconoce que distribuir más materiales no es suficiente para transformar el mercado. También se necesita personal que conozca las técnicas de instalación.
La empresa desarrolla capacitaciones gratuitas dirigidas a arquitectos, ingenieros, contratistas, maestros de obra e instaladores. Las jornadas se realizan directamente en construcciones, bodegas, oficinas o instalaciones de sus distribuidores.
De acuerdo con sus registros, Knauf ha formado a 15.360 aplicadores en Ecuador desde 2015. En Colombia, donde mantiene dos centros de capacitación en Bogotá y Medellín, ha capacitado a más de 12.000 personas durante los últimos cinco años. El siguiente paso será establecer un centro permanente de formación en Ecuador. «El próximo centro de capacitación lo abriremos no en Colombia, sino en Ecuador», anticipa Sandoval.
La compañía todavía evalúa si la instalación funcionará en Quito o Guayaquil. Tampoco existe una fecha oficial de apertura, pero el proyecto forma parte de sus planes de crecimiento.
La apuesta responde a una necesidad del sector: contar con trabajadores especializados capaces de aplicar nuevas tecnologías sin comprometer la calidad ni la seguridad de las edificaciones.
La construcción del futuro no depende solo del material
El crecimiento del sector ofrece oportunidades para incorporar alternativas que respondan a las nuevas necesidades de las ciudades. Levantar viviendas en menos tiempo, reducir desperdicios, mejorar el aislamiento de los ambientes y aprovechar los recursos son desafíos que adquieren mayor importancia en Ecuador.
Pero la construcción liviana no constituye una solución universal ni sustituye a los materiales tradicionales. Su aporte está en complementar los sistemas estructurales existentes y ofrecer alternativas para determinados usos.
Para Sandoval, el futuro del gypsum en Ecuador dependerá de superar el desconocimiento y demostrar sus ventajas en proyectos reales.
La recuperación de la actividad constructiva abre una oportunidad para ese cambio. El desafío ya no consiste únicamente en construir más viviendas y edificios, sino en lograr que sean seguros, eficientes y capaces de adaptarse a las necesidades de quienes los habitan. (I)


