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Los clubes de lectura sobreviven en el mundo virtual

Sara Torres Mantilla (miembro de @bibliogatos y colaboradora de Periodismo Público)

Los clubes de lectura o las páginas que promueven la lectura se popularizaron en las redes sociales desde antes de la pandemia. Muchos de ellos empezaron como una iniciativa entre amigos que disfrutaban leer libros de varios autores y, poco a poco, se organizaron al punto de construir un grupo numeroso de personas afines a este hobby que, la mayoría de veces, ayuda a ejercitar la memoria y a mejorar la expresión oral, escrita, así como la ortografía.

Desde marzo de 2020 las reuniones presenciales cesaron debido al confinamiento a casusa de la COVID-19. Entonces, los clubes migraron a las diferentes plataformas virtuales para establecer sus reuniones semanales o mensuales, lo que ocasionó que se convirtieran en la opción favorita de muchas personas para salir de lo cotidiano o, en cierta forma, escapar del encierro. Efectivamente, la lectura permite expandir los horizontes, así como conocer lugares o culturas lejanas, diferentes a lo que sentimos como propio.

Este es el caso de Bibliogatos, un club creado por dos amigas, Natalia Cartolini y Daniela Rizzo, quienes lo fundaron hace aproximadamente tres años con el propósito de dar clases sobre temas relacionados con la Literatura y, aunque al principio decidieron cobrar una membresía, a la semana se dieron cuenta de que tenía que ser gratuito “para incentivar la lectura en todos los ámbitos sociales y debía ser también abierto para promover que cada persona lea lo que le guste”, señala Daniela. Por este motivo, no leen un libro en específico, sino que abordan temas generales asociados con el quehacer literario y mes a mes los discuten con la participación de sus miembros o personas invitadas que, por lo general, son escritores o gente involucrada en el mundo de las letras. Bibliogatos tiene el apoyo del Fondo de Cultura Económica (Quito) y este organismo ofrece descuentos a sus miembros cuando compran libros.

En pandemia, se han reunido una vez al mes mediante la plataforma Zoom y Daniela cree que “esto los unió más porque el club se convirtió en un lugar de encuentro y de empatía en estos momentos difíciles. Y también se pudo unir gente de otros lugares gracias a que es virtual.” Asimismo, cuentan con un grupo en WhatsApp y páginas en Facebook, Instagram y Twitter, su usuario es @bibliogatos.  

Actualmente, se han registrado más de 140 personas provenientes de algunas ciudades del país y también de otros países como Perú, México, Chile, Panamá, Bolivia y Alemania, no todas son activas de manera permanente, pero a través del grupo en WhatsApp conversan sobre diversos temas como cine, arte, literatura, comics, música, escritura, etc. El grupo que han conformado es muy respetuoso y abierto a los diferentes gustos de cada persona que interviene en las interacciones; por ello, planifican anticipadamente las temáticas que van a abordar mes a mes a través de encuestas en línea, donde los tópicos más botados se agendan y difunden oportunamente.

María Fernanda García forma parte de Bibliogatos casi desde sus inicios y para ella el hecho de que el grupo sea abierto es “súper chévere, a veces te motivan a salirte de tu zona de confort literaria para explorar géneros, conocer nuevos autores porque, de lo contrario, no te enteras que existen. Eso es bonito y también hablar de lo que a ti te gusta es bonito”, comenta entusiasmada.

Foto: cortesía de la autora

Por lo general, sus reuniones se realizan los sábados, aunque también programan trasmisiones en vivo a través de Instagram cuando surge un tema especial.  Para más información pueden escribir a sus redes sociales o al celular 0983519883.

Otro club de lectura que pasó de las reuniones presenciales a lo virtual es Lo que un libro me dijo, creado por Loli Lozano, una ingeniera electromecánica que nunca pensó ser la promotora de un club, más bien quería formar parte de uno, pero “un día escribí en un grupo de Facebook pidiendo referencias de clubes de lectura en Quito, una de las administradoras del grupo me respondió: ¿Por qué no creas tu propio club?”, recuerda Loli. Así que, motivada por su gusto a la lectura y la necesidad de comentar con alguien más lo que iba leyendo, nació este club.

Inicialmente, se empezaron a sumar mujeres lectoras, pero gracias a Instagram, Facebook y a la comunicación boca a boca se han unido a este espacio hombres y mujeres, casados, solteros, con hijos, con mascotas, nacionales y extranjeros. En este grupo intervienen personas de todas las edades, a partir de los 17 años. Uno de sus logros es haber conseguido que Livraria, Mr. Books y, recientemente, Librería Española les ofrezca del 10 al 15% de descuento en sus compras.

                Foto: cortesía de Lo que un libro me dijo

Marie Verdú, es miembro de Lo que un libro nos dijo y comenta que tienen una lista de tres libros propuestos por cada miembro, de ellos eligen cinco de manera aleatoria y cada mes hacen una votación para escoger la obra que van a leer. Antes de la pandemia se reunían en algún lugar céntrico para todos quienes iban a participar, ahora se reúnen el primer miércoles o viernes de cada mes y utilizan una sala de Messenger.

Adicionalmente, tienen un grupo en WhatsApp donde conversan a diario no solo sobre el libro del mes, sino sobre los autores y obras que les ha llamado la atención. “Esto ha hecho que descubramos maravillosas joyas que quizá no conocíamos o no nos atrevíamos a leer”, recalca Verdú. Para complementar este sentir, Loli afirma que “debido al club he conocido a persona con todo tipo de profesiones y ocupaciones, de todas las edades; entonces, ha sido muy enriquecedor, a través de ellos percibo las cosas de maneras diferentes.

            Foto cortesía de Lo que un libro me dijo

Si desean unirse a este club de lectura, pueden escribir a su perfil en Instagram @loqueunlibromedijo.

Estos dos clubes han experimentado las reuniones presenciales y luego las virtuales, pero Librerintos es un caso particular porque nació en plena pandemia, gracias a la iniciativa de Jorge Vicente Baldeón, quien estudió Literatura y es poeta. Precisamente, luego de culminar sus estudios sintió la necesidad de dar a conocer lo que leía a través de su cuenta en Instagram. “Luego me dije: por qué mejor no compartir fragmentos (prefiero llamarlas citas) de las novelas que leo. Tomaba una foto a la página o al párrafo que leía, lo agregaba a mi cuenta de IG y explicaba algún tema referente al párrafo o texto.”, rememora Jorge Vicente.

En Librerintos participan personas de diferentes nacionalidades, por ejemplo, uruguayos, estadounidenses, españoles, canadienses, ecuatorianos. De nuestro país asiste gente de Quito y Guayaquil, principalmente. Además, cuentan con el apoyo de Butaca Paradiso, un espacio cultural que promueve la exploración de los diversos discursos cinematográficos y literarios.

      Foto cortesía de Librerintos

Las reuniones se realizan vía Zoom cada jueves y se anuncian con una semana de anticipación, “crean una especie de cartelera cinematográfica, solamente que con libros”. Durante la reunión leen un cuento y conversan sobre las impresiones que haya causado y acerca de los datos del autor. Después, discuten sobre sus protagonistas y abordan los tópicos relevantes que hayan surgido en la narrativa del cuento leído.

Eduardo Antonio Espinoza, forma parte de Butaca Paradiso, y para él “es muy importante gestionar iniciativas como esta, en las que, mediante reuniones semanales por Zoom, podemos lograr que muchas más personas del país (y del mundo, por el formato que manejamos) tengan acceso a la lectura (…), es decir, crear un lugar para que estas diferentes voces tengan la posibilidad de acceder a una conversación amigable y que invite a la construcción de saberes en torno a la lectura para construir nuevas líneas de sentido y de saber”. En consecuencia, esta iniciativa pretende generar una cercanía y familiaridad entre las obras literarias y los lectores, apostando por comprender a cabalidad los textos escogidos para su análisis.

                        Foto: cortesía de Libreintos

Quienes deseen formar parte de este club solo deben “tener un libro a la mano, amar a la lectura o no amarla, y dejarse transportar por esos terrenos de las novelas”, afirma Baldeón. Pero también pueden escribir a @Librerintos y @butacaparadiso, tanto en Facebook como en Instagram.

La lectura es un placer y quienes son partícipes de esta actividad se enriquecen, no solo con cada libro que leen, sino también con las percepciones que cada lector comparte con ellos en estos grupos dedicados a explorar autores y libros. En pandemia también se impulsó el compartir libros en formatos digitales (algo que puede ser cuestionado por muchos); no obstante, existen muchas plataformas disponibles que contienen miles de libros. Así que, si leer en grupo es lo tuyo, ya no tienes pretextos para animarte a formar parte de clubes como estos.

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