
El 70 % de las decisiones médicas en Ecuador se sustentó en resultados de laboratorio clínico, una cifra que evidenció el giro estructural de la medicina hacia modelos predictivos, preventivos y basados en datos.
Ese dato marcó la pauta de las reflexiones de expertos que insistieron en que el sistema de salud ya no puede centrarse únicamente en el tratamiento de enfermedades, sino en su detección temprana.
En un país donde las enfermedades cardiovasculares representaron cerca de una de cada cuatro muertes, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), los especialistas coincidieron en que el diagnóstico oportuno definió la diferencia entre la vida y la muerte.
A esto se sumó que entre el 7 % y el 8 % de la población adulta vivió con diabetes y que más del 60 % presentó sobrepeso u obesidad, factores que incrementaron el riesgo de complicaciones crónicas, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud Pública (MSP).
El MSP advirtió que la detección tardía de estas patologías elevó los costos del sistema sanitario y redujo las probabilidades de tratamiento efectivo.
En ese contexto, los expertos plantearon que el laboratorio clínico dejó de ser un área de apoyo para convertirse en un eje estratégico dentro de la medicina moderna.
Kléver Sánez Flor, director médico y gerente de calidad de SYNLAB Ecuador, sostuvo que la práctica clínica dependió cada vez más de la evidencia diagnóstica.
“Técnicamente se dice que los médicos toman el 70 % de sus decisiones basados en la información de laboratorio. Yo me preguntaría qué médico puede decidir sin esa evidencia”, afirmó.
El especialista explicó que el reto del sistema sanitario fue migrar hacia un enfoque preventivo que permitiera identificar riesgos antes de que las enfermedades se desarrollaran.
“A veces pensamos en salud como hospitales y medicamentos, pero debemos pensar en cómo evitar que las personas lleguen a necesitarlos”, señaló.
Añadió que el objetivo de la medicina actual fue prolongar la vida en condiciones saludables y no únicamente aumentar la expectativa de vida. En paralelo, los avances en medicina personalizada, biomarcadores y análisis de datos redefinieron la manera en que se diagnosticaron y monitorearon las enfermedades.
Estas herramientas permitieron una lectura más precisa del estado de salud de los pacientes y facilitaron decisiones clínicas más acertadas. Los especialistas también destacaron el papel de la transformación digital en salud, que integró información clínica, genética y epidemiológica en tiempo real.
Este cambio tecnológico permitió optimizar recursos, reducir errores y mejorar la calidad de la atención médica.
En el ámbito oncológico, los expertos señalaron que el país registró más de 30 mil nuevos casos de cáncer al año, lo que convirtió al diagnóstico temprano en una prioridad sanitaria.
Asimismo, recordaron que patologías como el cáncer de mama y el de cuello uterino continuaron siendo altamente prevalentes, pese a que en muchos casos fueron prevenibles. En ese escenario, insistieron en fortalecer el tamizaje, la atención primaria y la capacidad diagnóstica del sistema de salud.
La discusión también abordó el impacto económico de las enfermedades crónicas, especialmente aquellas que requieren tratamientos de alto costo como la diálisis.
Los especialistas coincidieron en que invertir en diagnóstico temprano resultó más eficiente que financiar tratamientos tardíos. En ese sentido, el laboratorio clínico se posicionó como una herramienta clave para la sostenibilidad del sistema sanitario.
Las reflexiones se dieron en un momento en que Ecuador enfrentó un proceso de envejecimiento poblacional, lo que incrementó la demanda de servicios de salud.Los expertos plantearon la necesidad de integrar ciencia, tecnología y políticas públicas para responder a los nuevos desafíos.
Cooperación e intercambio científico

Estas declaraciones se realizaron en el marco del XIV Congreso Internacional de Medicina de Laboratorio, que se llevó a cabo este viernes 24 de abril en Quito. El encuentro reunió a más de 600 especialistas del sector salud, entre médicos, bioquímicos, investigadores y tomadores de decisión.
En el evento participaron expertos de Alemania, Perú, Colombia, México e Italia, lo que permitió un intercambio de conocimientos a nivel internacional. Gabriela Miranda, gerente general de SYNLAB Ecuador, destacó la importancia del congreso como espacio de articulación científica.
“Más que un evento, esto fue un punto de encuentro para compartir conocimiento, actualizarnos y proyectar juntos el futuro de la medicina, siempre con el paciente en el centro”, afirmó.
Miranda subrayó que la medicina de laboratorio se consolidó como un eje que conectó ciencia, innovación y decisiones clínicas. Durante el congreso se abordaron temas como medicina personalizada, riesgo cardiovascular, oncodiagnóstico y transformación digital en salud.
Angélica Arias, viceministra de Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores, resaltó el valor de la cooperación entre países. “La cooperación internacional que se refleja en eventos como este es vital porque nos permite conectarnos con experiencias valiosas”, señaló.
Por su parte, Andrés Robalino, viceministro de Producción e Industrias, enfatizó la importancia del trabajo conjunto entre sectores. “El trabajo público, privado y académico es fundamental para desarrollar innovación y mejorar la competitividad del país”, indicó.
Los organizadores destacaron que el congreso permitió discutir soluciones concretas para fortalecer el sistema de salud ecuatoriano. Además, impulsó el intercambio de experiencias y la adopción de nuevas tecnologías diagnósticas.
El evento también reforzó el papel del Ecuador como un espacio regional para el debate científico en salud. Los especialistas concluyeron que el futuro de la medicina dependerá de la capacidad de anticiparse a las enfermedades.
En ese camino, el diagnóstico temprano y el uso estratégico de datos se consolidaron como herramientas esenciales para salvar vidas y optimizar recursos. (I)


