
El 63% de la población ecuatoriana presenta sobrepeso u obesidad, una condición que está directamente vinculada con el incremento de enfermedades cardiopáticas, diabetes e hipertensión, responsables de cerca del 30% de la mortalidad en el país.
Ese dato, considerado alarmante por especialistas, se dio a conocer este jueves, en Quito durante un encuentro médico en el que participaron expertos nacionales e internacionales enfocados en el abordaje del riesgo cardio-metabólico.
En la jornada intervinieron el médico Juan Carlos Arévalo, la cardióloga Roxana Ratto, la especialista en medicina interna y nutrición Fabiana Vázquez y el cardiólogo Augusto Lavalle, quienes analizaron la relación entre obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Arévalo advirtió que el exceso de peso no es un problema aislado, sino el inicio de una cadena de enfermedades que avanza de forma progresiva. Explicó que “el proceso comienza con obesidad, continúa con prediabetes —que alcanza aproximadamente al 8% de la población— y deriva en enfermedades como hipertensión, que afecta a cerca del 20% de los ecuatorianos”.
El especialista sostuvo que estas condiciones desembocan en patologías graves como infarto agudo de miocardio y enfermedad cerebrovascular, que se ubican entre las principales causas de muerte en Ecuador.
Según cifras recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y del Ministerio de Salud Pública, actualizadas hasta 2025, las enfermedades cardiovasculares se mantuvieron como la primera causa de mortalidad en el país, seguidas por la diabetes mellitus.

A escala regional, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que las enfermedades no transmisibles, entre ellas las cardiopatías, representaron más del 80% de las muertes en América Latina, una tendencia que también se replicó en Ecuador.
Durante el encuentro, Fabiana Vázquez explicó que la diabetes tipo 2, estrechamente ligada a la obesidad, se desarrolló de forma silenciosa durante años. “La diabetes tarda mucho en dar síntomas y mientras tanto va lesionando y dañando las arterias”, afirmó.
Añadió que el exceso de glucosa en sangre afectó progresivamente órganos vitales. “La glucosa se pega en las arterias y va a dañar la función del órgano que corresponda”, señaló.
La especialista indicó que, aunque en el pasado las complicaciones más visibles eran la pérdida de la visión o amputaciones, actualmente predominan los eventos cardiovasculares debido a que los pacientes viven más tiempo.
Por su parte, Augusto Lavalle explicó que la diabetes rara vez apareció de forma aislada. “En el 80% de los casos está acompañada de otros factores de riesgo como hipertensión, colesterol elevado y obesidad”, indicó.
El cardiólogo agregó que tres de cada diez personas con diabetes presentaron enfermedad cardiovascular, mientras que nueve de cada diez eventos se relacionaron con daño en las arterias.
Los especialistas coincidieron en que la obesidad constituyó el eje central del problema. Vázquez señaló que “más del 90% de los casos de diabetes tipo 2 son consecuencia de sobrepeso u obesidad previa”.
En ese contexto, alertaron sobre el incremento de estos factores en población joven. Lavalle afirmó que el impacto del sobrepeso en adolescentes generó preocupación por su efecto a largo plazo en la salud cardiovascular.
Además, destacaron que el problema no solo respondió a factores biológicos, sino también sociales. Lavalle explicó que las condiciones socioeconómicas influyeron directamente en el riesgo. “Las poblaciones más pobres tienen más mortalidad ante la misma enfermedad”, indicó.
Entre las causas, mencionó el acceso limitado a alimentos saludables, la falta de espacios para actividad física y el aumento del estrés.
Prevenir es un paso clave
Los médicos insistieron en que la prevención debía comenzar desde edades tempranas. Señalaron que hábitos como una alimentación adecuada, actividad física regular, buen descanso, manejo del estrés y evitar el tabaquismo resultaron fundamentales.
También recomendaron controles médicos periódicos desde los 30 años, incluyendo análisis de sangre, medición de presión arterial y evaluación del peso corporal.
En cuanto al diagnóstico, Vázquez subrayó que una simple prueba de glucosa permitió detectar la enfermedad. “Dos valores por encima de 126 ya confirman diabetes”, explicó.
Advirtió además que en Ecuador existe un importante subregistro. “Hasta un 20% de personas con diabetes pueden desconocer su condición”, afirmó.
Los especialistas destacaron que en los últimos años se produjo un cambio en el enfoque del tratamiento. Vázquez explicó que antes se centraba únicamente en reducir la glucosa, mientras que ahora se aborda al paciente de forma integral. “Salimos del glucocentrismo y pasamos a tratar todos los factores de riesgo”, señaló.
Este cambio respondió al desarrollo de nuevos fármacos que no solo controlaron la glucemia, sino que también redujeron complicaciones cardiovasculares.
Augusto Lavalle explicó que estos tratamientos modificaron el pronóstico de la enfermedad. “Hoy podemos reducir el impacto en el corazón y el riñón”, indicó.
Añadió que la medicina experimentó una evolución acelerada en este campo. “No hay antecedentes de cambios tan rápidos en las guías en tan poco tiempo”, afirmó.
Alternativas médicas
En la fase final del encuentro, los expertos abordaron el uso de nuevos medicamentos, entre ellos la semaglutida, un fármaco que actúa sobre una hormona intestinal relacionada con la regulación del apetito.
Vázquez explicó que este medicamento mejora el control de la glucosa y ayuda a reducir el peso. “Permite recuperar la sensación de saciedad que el paciente había perdido”, indicó.
Agregó que estos tratamientos forman parte de una nueva generación de fármacos que han demostrado reducir la mortalidad en pacientes con diabetes. “Son modificadores de enfermedad porque cambian la evolución natural y mejoran la expectativa de vida”, señaló.
Los especialistas mencionaron que estudios recientes evidenciaron beneficios incluso en etapas tempranas, como la prediabetes, especialmente en personas con obesidad.
Sin embargo, insistieron en que estos tratamientos deben ser indicados bajo supervisión médica y acompañados de cambios en el estilo de vida.
Concluyeron que la crisis de enfermedades cardiometabólicas en Ecuador requiere una respuesta integral que combine prevención, diagnóstico temprano y acceso a terapias efectivas. (I)


