lunes, agosto 17, 2026
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El 80% de las víctimas de siniestros son hombres jóvenes según las cifras evaluadas en el Foro Peatón Primero

Agente Metropolitano vigila que peatones crucen la calle de forma segura. Foto: Archivo

Con una alarmante estadística sobre la mesa que contabiliza más de 360 personas atropelladas o arrolladas al año en Quito y un saldo trágico de 66 fallecidos durante 2025, la capital conmemoró este lunes 17 de agosto de 2026 el Día Mundial del Peatón con el desarrollo del foro “Peatón Primero”, un encuentro técnico y ciudadano enfocado en revertir la violencia vial que afecta a la urbe.

El evento, llevado a cabo en el Auditorio Hugo Alemán del Centro Cultural Metropolitano desde las 09:00, reunió a especialistas en infraestructura, gestores de cambio climático y directivos de movilidad con el objetivo de socializar diagnósticos, evaluar el diseño actual de las calles y proponer intervenciones de escala humana que pongan freno a la siniestralidad urbana.

Durante la jornada, Alexandra Sandoval Luna, coordinadora de infraestructura de la Iniciativa Bloomberg para la Seguridad Vial Mundial, advirtió que las afectaciones por arrollamientos no se limitan a las pérdidas humanas, sino que generan severas secuelas emocionales, sociales y económicas en las familias capitalinas al perder de forma intempestiva a uno de sus integrantes.

Sandoval detalló que, en coordinación con el Municipio de Quito y el programa prioritario Peatón Primero, la iniciativa trabaja de manera técnica para mapear e intervenir las intersecciones de mayor peligrosidad, priorizando los entornos escolares, los equipamientos de salud y los corredores del sistema de transporte público de alta capacidad (BRT).

Al analizar las causas estructurales del problema, la especialista señaló que Quito ha sido concebida históricamente bajo un modelo de planificación vehicular que favorece el ancho y la velocidad de los carriles en detrimento de la seguridad del transeúnte, a lo que se suma la falta de accesibilidad universal, aceras discontinuas por la topografía y un persistente irrespeto a los cruces peatonales obligatorios.

Por su parte, Andrea Flores, coordinadora en Ecuador de la Iniciativa Bloomberg Philanthropies para la Seguridad Vial Global, expuso el marco de acción del “Sistema Seguro”, un enfoque holístico que parte de reconocer la vulnerabilidad del cuerpo humano y asume que las personas cometen errores, por lo que las calles deben diseñarse de forma que una falla de tránsito no le cueste la vida a nadie.

A nivel nacional, Flores precisó que se registran cerca de 4.100 siniestros mortales al año —lo que implica que cada dos horas muere una persona en las vías del país o 11 diariamente—, posicionando a los siniestros de tránsito como la segunda causa de muerte en Ecuador tras los homicidios, mientras que en Quito la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) contabiliza un promedio anual de 296 víctimas fatales directas en el sitio del evento o en casas de salud.

Las cifras de vulnerabilidad revelan un sesgo dramático: el 80% de los fallecidos en siniestros de tránsito son hombres en edad productiva (de 19 a 39 años), principalmente motociclistas, mientras que el 20% son mujeres. No obstante, las mujeres cargan con la mayor brecha de género posterior al asumir los cuidados de personas con discapacidad o al verse forzadas a abandonar sus empleos.

Asimismo, los adultos mayores de 70 años representan el grupo más frágil de peatones debido a dificultades físicas para cruzar avenidas anchas o subir puentes elevados, en tanto que los siniestros se han convertido en la principal causa de muerte infantil en el país, lo que exige adecuar el entorno vial a los usuarios vulnerables en lugar de aislarlos.

Rediseño urbano y resiliencia ante el cambio climático

Para mitigar estos factores de riesgo —encabezados por el exceso de velocidad, la conducción alcoholizada y la falta de control—, la Secretaría de Hábitat y Ordenamiento Territorial ha desplegado la estrategia de Corredores Vivos, orientada a transformar el espacio público mediante la prevención del delito a través del diseño ambiental (CPTED), recuperando zonas oscuras o degradadas para devolverlas a la ciudadanía.

Diego Salgado, responsable de la unidad de espacio público de la Secretaría de Hábitat y Ordenamiento Territorial del Municipio de Quito, explicó que se han identificado 52 corredores estratégicos e implementado más de 19 proyectos a través de 18 indicadores geoespaciales que cruzan variables de seguridad ciudadana, equidad socioespacial, perspectiva de género, sostenibilidad urbana y capital social.

Salgado destacó la ejecución de intervenciones como las de las avenidas Patria, Colón, Veintimilla, Michelena y el proyecto del Parque Isla Tortugas, logrando hasta la fecha la adecuación de más de 219 cruces seguros, la instalación de 782 nuevas luminarias, la reparación de 77 puntos de luz y el fortalecimiento de aceras con baldosas podotáctiles con una inversión superior a los 6 millones de dólares.

Entre los casos emblemáticos presentados se expuso la transformación del antiguo puente peatonal elevado de la Universidad Central del Ecuador, un conector en desuso que aislaba a los transeúntes y que fue reemplazado por un cruce a nivel de calzada con accesibilidad universal, reduciendo tiempos de traslado y garantizando un desplazamiento seguro para personas con movilidad reducida.

Garantías de infraestructura y señalización para la movilidad activa

Desde el plano operativo de la infraestructura, Rubén Morales, director de Señalización Vial de la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (EPMMOP), sostuvo que el respeto a las señales de tránsito representa el compromiso más sincero con el valor de la vida en el espacio público y detalló las acciones emprendidas para acondicionar la red vial capitalina.

Morales diferenció las tipologías de intervención en las intersecciones urbanas, precisando el uso de líneas canalizadoras y zonas demarcadas tipo ‘chevrón’ en cruces semaforizados, frente a las líneas cebra y señalización preventiva en áreas escolares, donde la velocidad obligatoria se fija de forma estricta en 20 km/h para salvaguardar a los estudiantes.

En relación con la micro-movilidad y el ciclismo urbano, el director de la EPMMOP resaltó los trabajos de mantenimiento integral en más de 110 ciclovías del distrito metropolitano —incluyendo avenidas principales como Patria, Amazonas, Teniente Ortiz y Naciones Unidas— mediante la colocación de pintura acrílica y microesferas de alta reflectividad, así como elementos de segregación dura e hidrófuga.

Adicionalmente, se destacó la implementación de nuevas infraestructuras ciclistas en sectores como Quito Sur, El Inca, Carlos Quinto y la reciente conexión ejecutada en la Plaza de las Américas, intervenciones que son supervisadas por cuadrillas operativas distribuidas en turnos diurnos y nocturnos para no interrumpir el flujo del tráfico vehicular.

Morales concluyó recordando el canal de atención para receptar requerimientos ciudadanos de señalización horizontal, vertical y nomenclatura predial o vial, instando a las comunidades barriales a gestionar sus solicitudes mediante oficio presencial o en la plataforma virtual de la EPMMOP para programar estudios técnicos de reingeniería de tráfico.

El Foro “Peatón Primero” cerró con un llamado unánime de las autoridades a rediseñar la ciudad bajo criterios de empatía, corresponsabilidad y resiliencia, consolidando una agenda metropolitana que garantice que ningún error en las vías vuelva a saldarse con vidas humanas.

Reducir las emisiones de CO2 también beneficia a los peatones

La dimensión ambiental de la movilidad activa también es abordada desde la Secretaría de Ambiente del Municipio de Quito. Uno de los retos que enfrenta la institución es la medición de la huella de carbono de la capital, constituyendo la principal fuente de emisión de gases de efecto invernadero (GEI).

El Plan de Acción de Cambio Climático de Quito que lidera la entidad —actualizado en 2025— apunta a reducir un 30% las emisiones al año 2030 y alcanzar la carbono neutralidad en 2050. En ese marco, la operación del Metro de Quito ha permitido reducir más de 143.000 toneladas de CO2 al incentivar que los ciudadanos dejen el vehículo privado y completen sus trayectos caminando por los corredores vivos adaptados.

Además, la funcionaria ambiental subrayó la importancia de combatir las islas de calor urbano a través del arbolado en las rutas peatonales, demostrando mediante mediciones termográficas que las zonas arboladas registran temperaturas de hasta 17,3 °C frente a los 52,1 °C que alcanza el pavimento expuesto directamente al sol, mejorando sustancialmente el confort térmico del caminante. (I)

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