viernes, febrero 26, 2021
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El acoso y la precariedad laboral de las mujeres periodistas

Pablo Salgado

*Periodista y escritor

Ejercer el periodismo no solo es una de las actividades más peligrosas, sino además -en el caso de Ecuador- es una profesión cada vez más precaria. Y los espacios laborales en los medios de comunicación siguen siendo lugares de acoso y violencia contra las mujeres. El desmantelamiento de las entidades públicas y de los medios de comunicación públicos, así como los significativos recortes de personal en los medios privados ha dejado sin empleo a centenares de periodistas. Lo mismo ha sucedido en el sector de la publicidad y las productoras audiovisuales.

Los índices de desempleo y de empleo inadecuado han subido de modo alarmante en el Ecuador, y más aún en el campo de la comunicación, en donde tradicionalmente se ha atentado a los derechos laborales de periodistas a través de las figuras de “colaboradores’ o los denominados “freelance.” Y en los medios alternativos, digitales, los sueldos son tan bajos que no cubren ni el salario mínimo. Y para las periodistas mucho peor.

Un estudio del colectivo Chicas Poderosas, en Ecuador, denominado “Así hacemos periodismo,” sobre las condiciones laborales en las que deben trabajar las mujeres periodistas nos revela cifras que visibilizan la extrema precariedad en la que se ejerce el periodismo en el país y que se caracteriza por “constantes despidos, sobrecarga de trabajo y flexibilización laboral.” Esta investigación se realizó mediante entrevistas, encuestas a 236 periodistas, y grupos focales.  

El primer apartado de la investigación se refiere a las condiciones de empleo y lo primero que se evidencia es que los periodistas, hombres y mujeres, trabajan más de 40 horas, incluso aquellos que tienen contratos de medio tiempo. En el caso de las mujeres, realizan mayor trabajo por un menor salario. 4 de cada 10 mujeres ganan menos de 500 dólares, y trabajan más de 40 horas semanales.

El 37 % de los consultados trabajan en relación de dependencia, el 36% son independientes o freelance, el 19% está en el desempleo. Es decir, que el porcentaje de quienes tienen trabajo estable es similar a quienes deben ejercer el periodismo de modo independiente, y un alto porcentaje permanece en el desempleo.  Y de quienes están en el desempleo, el 15% son mujeres; un porcentaje que supera por mucho a la media nacional, 6.6%.

Un testimonio de una de las periodistas entrevistadas nos revela, precisamente, las condiciones laborales en las que debe ejercer el periodismo: “Antes trabajé en un medio con un contrato, pero la demanda era mucho mayor a las 8 horas. Hacía coberturas con mis equipos, yo me pagaba la comida y el transporte.  Ahora trabajo en una organización social que tiene un medio comunitario y los salarios son bajos, menos del mínimo, pero a diferencia del otro medio, si me cubren los gastos.”

Otros datos muy importantes de la investigación, determina que las salas de redacción de los medios de comunicación “son espacios marcados por la heteronorma y los estereotipos de género. Son espacios excluyentes, en donde no hay diversidad ni étnica ni de género, y esto se revela en las coberturas que se han vuelto “sesgadas y estereotipadas desde una mirada racista y andocentrista.”

Así, solo el 5% se identifican con una orientación sexual distinta a la heterosexual. Solo el 9% de los equipos de trabajo tienen una mayoría de mujeres. Las personas trans y las de los pueblos y nacionalidades indígenas no tienen representación en los medios tradicionales.  El 50% de las mujeres han recibido más de una vez comentarios negativos acerca de su apariencia o su género.

En relación al crecimiento profesional y laboral, las cifras son también desalentadoras, pues los espacios laborales son masculinizados. Los roles de género “están presentes en los procesos de selección, en las relaciones con colegas, fuentes y directivos de medios, liderados usualmente por hombres.”  En cifras, solo el 12% de las mujeres ocupan altos cargos.  Apenas el 4% del impulso profesional para las mujeres está relacionado con el ascenso y solo el 5% de las mujeres pertenecen a un gremio. Un testimonio lo dice muy claro: “cuando llegaron dos editoras hubo mucha resistencia del personal masculino, que era la mayoría en la redacción. Recuerdo que un compañero dijo: aquí nunca va a funcionar una mujer editora. Una de ellas duró un mes y la otra, seis meses.”

Otro tema siempre presente es el de la maternidad, y lamentablemente, es un obstáculo para las mujeres periodistas por la falta de política en los medios de comunicación. Incluso a la hora de contratar personal sigue siendo un factor de discriminación. Un testimonio es muy revelador: “Mi vida de periodista se terminó porque no volví a conseguir empleo formal”.

El 80% de las mujeres que tienen hijos rechazaron al menos 2 o más veces una oferta laboral. Y el 92% rechazó al menos una vez una oferta laboral o un viaje posterior a tener hijos.  El 67% de las mujeres encuestadas no tienen hijos y el 5% cree que ser madre es un obstáculo para su carrera profesional.

Y el quinto apartado de la investigación tiene que ver con los espacios seguros, pues el acoso está presente en el ejercicio profesional de las mujeres periodistas. La violencia contra las mujeres proviene de colegas hombres en cargos de igual o mas jerarquía: “el acoso comienza con bromas que son normalizadas y que van de acuerdo a la edad y la posición laboral de la periodista.”

2 de cada 10 mujeres encuestadas han sido víctimas de contacto físico no deseado en su trabajo. El 13% de las mujeres ha recibido mas de una vez ofertas laborales o promesas a partir de un cercamiento inapropiado que fue provocado por un colega hombre en un cargo superior.  El 62% de las mujeres afirma que los medios deben contar con protocolos de actuación y cambios en la cultura organizacional en torno a la violencia y el acoso. Y un hecho que, penosamente, se repite también en el sector de la comunicación es este testimonio: “Consideré que es peor entrar en el proceso de denuncias porque no iba a haber un resultado. Porque si el director de noticias, te dijo algo sobre tu apariencia, eso es lo que pasa aquí y si eres tan sensible no deberías ser periodista.”

El acoso y la violencia contra las mujeres periodistas es un tema que aún los medios de comunicación, sus propietarios y sus directivos, no han sido capaces de afrontarlo con decisión y firmeza. Los medios de comunicación no tienen protocolos que eviten esa violencia contra la mujer; por el contrario, reafirman los estereotipos y condenan a las mujeres a ser ofendidas y vejadas constantemente, tal como lo confesaron varias periodistas entrevistadas, una de ellas dejó un testimonio claro y contundente: “un presentador reconocido me agarró la pierna en un camerino, mientras nos maquillaban. Con esas piernas usted no necesita nada más para triunfar, me dijo.” (O)

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