viernes, mayo 24, 2024
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Le voy a Cantinflas y al Tremendo juez

Paúl Freyre
Paúl Freyre

Resulta increíble y hasta anecdótico analizar “los dimes y diretes” que las autoridades de mi País expresan al referirse a un plan de vacunación, cuya inexistencia, es responsabilidad de alguien que hace rato se fue del Ecuador.

Increíble porque actualmente no encontramos al responsable de la inexistente planificación en políticas de salud para tener una hoja de ruta, aunque sea en un cuaderno, para la vacunación masiva contra el Covid-19, que dicho sea de paso, alguno$ ya la tienen.

Escribí anecdótico pues no entiendo cómo una persona capacitada, en teoría, para estar al frente de una cartera de Estado, no tuvo -como dicen en el barrio- al menos dos dedos de frente para priorizar lo urgente de lo necesario.

No voy a referirme a la lista VIP -realizada no sé con qué criterio- y conformada en su totalidad por apellidos pesados de nuestra sociedad. Creo que sí en esa nómina habían más Chicaizas, Toapantas, Cachaguays, Pilataxis y apellidos propios de lo que somos, las aguas se hubiesen calmado y por primera vez ellos habrían sido los protagonistas. Ante esto queda claro que ellos y sus panas confundieron primera clase con primera línea.

La situación está dada y en la palestra tenemos a un nuevo “valiente” que tratará de arreglar un desastre que no le pertenece. La pregunta se cae por si sola: ¿Cuánto durará en el cargo?

Estamos ante una relación tan tóxica, parecida a la que al algún momento nos tocó vivir. Aquella en la que el hablante decía tantas cosas incomprensibles y difíciles de creer, con mensajes improvisados, repetitivos y construidos desde una perspectiva inexistente que en lugar de generar confianza, producen odio e incluso repulsión.

Más interesante resulta escuchar las intervenciones del fallecido Mario Moreno, Cantinflas, que al margen de causar risas, generan confianza, nos muestra la sociedad en la que vivimos, a los gobernantes que elegimos y por ende, nos merecemos. Atrás quedaron los días en que nuestras autoridades eran admiradas, respetadas y cuyos discursos eran dignos de citar y aplaudir.

Se vienen elecciones y la dura tarea de quién exponga su discurso el próximo 24 de mayo será convencernos de que es el indicado. Más de un ciudadano le dará su voto a aquel que deje la demagogia y actúe con todo el rigor de la Ley. Así como lo hacía el Tremendo juez, de la Tremenda Corte, a quien nadie se le escapaba y que nunca se cansó de meter preso las veces que fuera necesario a un “inocente” Tres Patines que por su condición social y económica nunca pudo esconderse de la Ley y sobre todo, no tuvo para comprarse un boleto de avión.

Finalmente, cito una frase de la escritora de origen americano, Elena G de White, en su libro La Educación: “La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos”.

Sea quien llegue a ejercer un cargo público, por favor que no nos quede debiendo.

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