
Un total de 2.622 trabajadores del campo fortaleció sus competencias técnicas en las 24 provincias del país. La iniciativa se concretó mediante la puesta en marcha de 120 Escuelas de Formación Pecuaria a escala nacional.
El programa formó parte de la estrategia ejecutada por el Proyecto de Fortalecimiento Sostenible Pecuario del Ecuador. La gestión técnica e institucional de las aulas de campo dependió del Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo.
El despliegue territorial superó la meta proyectada originalmente, la cual preveía el funcionamiento de 100 centros de instrucción. Esta ampliación garantizó la presencia de los talleres instructivos en todas las jurisdicciones provinciales.
Los procesos de aprendizaje se desarrollaron de manera directa en las fincas y unidades productivas de los ganaderos. Aquella modalidad metodológica permitió adaptar las capacitaciones a las necesidades particulares de cada zona geográfica.
La provincia de Cotopaxi registró la mayor concentración de talleres al albergar ocho escuelas operativas. Las jornadas formativas se distribuyeron en los cantones de Latacunga, Saquisilí, Sigchos y Pujilí.
Otras demarcaciones como Azuay, Bolívar, Loja, Manabí y Pichincha contaron con siete planteles pedagógicos cada una. De igual forma, las provincias restantes albergaron entre cuatro y seis escuelas de capacitación.
Los módulos de estudio abordaron temas cruciales como la ganadería regenerativa, la sanidad animal y la reproducción. Asimismo, los asistentes recibieron instrucción sobre la aplicación de bioinsumos, tecnificación y crianza de especies menores.
Los talleres incluyeron temáticas orientadas hacia las finanzas sostenibles, la preservación ambiental y la inserción en mercados. Los ganaderos adquirieron técnicas para optimizar los recursos forrajeros y mejorar la dieta de sus animales.
Un vocero del Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo destacó la importancia de respaldar las labores cotidianas de los ganaderos. «Buscamos acompañar al productor en el día a día, para que pueda mejorar el manejo de sus pastos y forrajes, fortalecer la alimentación de sus animales, prevenir riesgos sanitarios y adoptar prácticas más sostenibles», sostuvo el representante ministerial.
La adopción de estas técnicas sostenibles apuntó a prevenir emergencias epidemiológicas y potenciar el rendimiento ganadero. Las jornadas lectivas concluyeron sus actividades formativas con aplicaciones prácticas en los propios predios agrícolas. (I)
Fuente: Ministerio de Agricultura


