lunes, abril 15, 2024
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«Sin arte no hay sociedad»: Emilia Dávila

Foto: Karla Armas (Cortesía de la entrevistada)

La quiteña, quien es directora de arte y diseñadora de producción, trabajó en la película Sumergible, elegida este 2021 para representar a Ecuador en la competencia por un Óscar y un Goya. También estuvo en el staff de Prometeo Deportado y Cenizas, entre otras. En esta entrevista con Periodismo Público se refiere a su trabajo en este filme, a su carrera desde México y también a su preocupación por el cine ecuatoriano.

¿Cómo llegas al arte y qué trabajo haces como diseñadora de producción?

Estudié Dirección de cine en Argentina pero en realidad yo sentía una distancia con la cámara, la sentía muy lejana. Mi papá es artista plástico, al igual que mi abuela materna, mi mamá hace arte-objeto, vengo de una familia de artistas. Me pasaba que yo quería tocar, necesito hacer algo con mis manos, y ahí empecé a encontrar la profesión dentro de la ( FUC) Fundación  Universidad del Cine, aún así sentía que necesitaba algo más y así fue como me econtré cursando  la universidad pública (IUNA) Instituto Universitario Nacional de Artes en Buenos Aires.

 La (FUC) es una universidad privada muy enfocada en el cine de Jean-Luc Godard, en la tradición francesa, por lo cual es una escuela que viene mucho de la semiótica y la semiología. Eso era lo lindo que aprendíamos a través del signos y cómo los significantes y significados están dentro del texto narrativo; que es mucho de lo que yo intento hacer en mi trabajo. En 1999 Ecuador atraviesa  la crisis bancaria y mi padre quiebra, recuerdo que me dijo:  Tienes regresarte, pero yo dije no, me quedé trabajando como mesera en Bs/As, mientras seguía con mis estudios, poco a poco progresé en el trabajo hasta ser encargada de dos locales y supervisando personal de trabajo.

Para entrar al IUNA tenías que ir 4 o 5 de la madrugada a sacar un turno, así dabas el examen de admisión. El primer día de clases recuerdo que llegué 5 minutos tarde y me tocó recibirlas desde el pasillo. Es una Universidad difícil de entrar,  te hacen un examen de ingreso bastante complejo, es loco porque te dan un concepto, te dicen que lleves los materiales que tú quieras para trabajar, te dan un par de  horas para que armes el concepto y lo plasmes en una imagen. Desde ahí ya me maravilló esa universidad donde curse la carrera de Escenografía y Artes Visuales, la cual no terminé puesto que empecé a trabajar a nivel profesional y me demandaba mucho tiempo, con lo cual cursaba menos horas.

Unas vacaciones vine a Ecuador y estaban haciendo Prometeo Deportado, de Fernando Mieles,  Bárbara Enríquez, argentina radicada en México, era la Diseñadra de Producción, cuando me enteré del proyecto llame a Oderay Game, amiga de mi padre y fue como a través de ella me entreviste con Bárbara quien fue mi primera jefa dentro de un proyecto grande.

Me quedé en Ecuador, nunca pensé que me iba a ir tan bien, haciendo lo que me gusta; comunicar y dar solución a los  problemas visuales; en mi trabajo hay muchas variables desde el presupuesto, dimensiones/ espacialidad, mecanismos, colorimetría, propuesta, óptica, cliente, etc son tantas variables que hacen posible que la ecuación encaje.

Es súper importante que se visibilicen profesiones como la mía, ya que estamos en un momento en que gracias a la Ley de Comunicación la industria audiovisual creció muchísimo; se empezaron a hacer producciones más grandes con talento nacional, las cuales cada vez exigen más profesionalización y parte de eso es la estructuración de los departamentos que la conforman , entre esos el Departamento de Arte que esta liderado por un – una Diseñador de Producción.

El Diseño de Producción se encarga de la parte visual ( el universo estético/ narrativo) desde la escenografía, la decoración y  la utilería en conjucción con el vestuario, maquillaje y peinado, de la mano de los otros departamentos. A mí me llega un guion que, por ejemplo, se refiere a una escena en una oficina y yo tengo que definir si es un call center, o de arquitectos y todas esas nociones que a veces no están reflejadas en guión. Otro tema es qué cromática tiene esa oficina,  a qué época corresponde, si es una oficina de los años 70, o los 80, o una oficina actual, de qué clase socioeconómica. Detalles que tienen que ser contados y plasmados con un sustento visual y una coherencia en la diégeis narrativa. Es importante esta especialidad porque si no está bien el arte en un punto, tú no vas a conectar con la peli y no va ser creíble, la ilusión se rompe para el espectador.

¿Hay comprensión en Ecuador de la importancia del diseño de producción?

Cuando yo me inicie el Departamento de Arte estaba empezando a ganar terreno en el mundo adiovisual, no fue fácil, más gracias al trabajo ya realizado por otros colegas como Roberto Frisone, ayudo a que mi generación la tuviera menos complicada. A mis 26 años, había proyectos en los que decían «sí necesitamos» o «no necesitamos» un Director de Arte y siento que la necesidad ha ido creciendo y tiene que ver con la dimensión y volumen del mercado, actualmente en la mayoría de proyectos existe la figura de un Departamento de Arte.

Esto es un fenómeno propio del crecimiento de una industria por ejemplo en las primeras películas de Hollywood como “The Great Train Robbery “ de  Porter, no había dirección de arte, ya que el guión no lo requería. «Gone with the wind»  de Victor Fleming fue la primera película que contrató a un Diseñador de Producción William Cameron Menzies. Las historias empiezan a complejizarse, el espectador se vuelve más exigente y los narradores empiezan a tener necesidades más fuertes y sofisticadas.

En nuestro país un Diseñador de Producción existe a duras penas,  simplemente por la dimensión de proyectos que tenemos; el Director de Arte muchas veces funge el rol de coordinador, utilero y decorador. Este fenómeno está relacionado con el mercado y las necesidades de cada pieza audiovisual. 

Mucha gente me ha dicho te va bien porque tienes buen gusto, pero eso no tiene nada que ver con el Diseño de Producción, si bien manejamos conceptos estéticos, es el manejo de la relación que hay desde la plástica y la estética, con lo narrativo. Siempre hay un texto detrás, y ese texto te va a dictar las necesidades y reglas visuales del universo que estás creando..

Yo digo que somos comunicadores visuales, nos comunicamos con símbolos, con la memoria, la evocación, las palabras, emociones , referenciamos todo esto a través de algo intangible que paradójicamente se convierte en tangible.

Foto: Sebastián Cordero (Cortesía de la entrevistada)

¿Cómo son los presupuestos en cine en función de tu especialidad en Ecuador y en particular en Sumergible?

Siento que los presupuestos muchas veces no van acorde a las ideas o las expectativas, y eso hace que seamos más recursivos al momento de producir, si hay un límite donde la imaginación no alcanza y se convierte en algo irrealizable vs el presupuesto.

 Cuando realicé un taller con Allan Starski  Diseñador de Producción de La Lista de Schindler ,  El Pianista y varias otras producciones exitosas que le llevaron a ganar un Oscar. El contaba que casi lo despiden de una producción de Hollywood porque exedió su presupuesto en una fachada de flores frescas, estas continuamente se marchitaban y tenían que reponerlas una y otra vez, era inevitable no pasarse de presupuesto en una condición así sobre todo cuando en guión esta escrito que la casa tebía una fachada de flores frescas.

Pongo este ejemplo para contextualizar lo que muchas veces se entiende como gasto, más no como necesidad , sé que puede sonar banal la importancia de miles de dólares en flores, más no lo es en el contexto en el que se encontraba Alan en ese momento también podía perder su trabajo si la fachada tenía flores marchitas.

En Sumergible es una película muy amibiciosa en cuanto al Diseño de Producción en un set de filmación tenía que recrear un narco – sumergible, cuya particularidad es que estaba navengando en alta mar.

En términos de presupuesto esto se convierte en un reto cuando logras hacer la película con la mitad del presupuesto incial. Una gran ayuda desde mi departamento fueron mis ex alumnos de la UDLA, quienes hicieron sus pasantías profesionales en el film. Había momentos que solo el equipo de utilería eran como seis personas, de los cuales cinco eran pasantes. En decoración como cuatro o cinco pasantes se encargaron de «envejecieron» todo el Sumergible. Siento que para todos fue una gran experiencia.

Frame: película Sumergible (Cortesía de la entrevistada)

¿Cuál ha sido la obra en la que has tenido que dar más de ti y de tu arte?

No importa el tamaño del proyecto ni la remuneración económica yo siempre le pongo la misma intensidad y el mismo cariño. Y sí, hay cosas que son desafiantes y otras más fáciles. Más por mi personalidad soy muyuexigente conmigo misma y siempre demando más y más; a nivel profesional está increíble, pero al nivel personal mas o menos, porque muchas veces te sobre exiges demasiado. Siempre siento que hay más de mí que puedo dar para un proyecto, entonces en ese sentido respondiendo a tu pregunta te diría que casi en todas.

Sumergible fue un reto porque era un terreno totalmente desconocido para mí. Hasta dos semanas antes en las pruebas del mecanismo de movimiento del “Bicho” como lo llamábamos, pensaba: «todavía no sé cómo va a pasar, pero sé que va a pasar».

Frame: Comercial Aamazon. Director Matt Baron (Cortesía de la entrevistada(

¿Sientes que tu experiencia te ha permitido responder a los requerimientos del mercado en México?

La mayoría de mi trabajo es hecho en Ecuador como hago muchos services me ayudaron a tener en mi reel marcas más globalizadas como Disney ,KFC, AXE, etc ; eso combinado con películas que tiene una muy buena factura narrativa y visual me han permitido abrirme paso en un mercado más grande como lo es México.

Aún con esto y mis años de experiencia es una prueba constante, me paso recién en un videoclip que dirigió la dupla “ Machine Operator” en la cual tuve que desarollar una propuesta estética antes de mi contratación y me eligieron entre algunos diseñadores de producción. O sea, no fue fácil pero se me hizo fácil, y creo que otra vez tiene que ver con mi personalidad, porque puedo llamarte 50 veces al día si quiero hablar contigo y pedirte trabajo.

The Lift fue la productora que me abrió las puertas a este mounstruo de mercado; apenas llegue les escribí a los dueños;  les dije mi nombre es tal y que siento que es la productora donde yo quiero trabajar. Mi novio que es como gerente de locaciones en la casa productora me ayudo también a enganchar con Danny Goodman uno de los ‘Start up Producers» y así logré entrar en The Lift que produce aproximadamente unos 7 comerciales de exportación al mes.

¿Qué cine sueñas para Ecuador, ahora que hay importantes recortes al sector de la cultura?

Me encantaría que la industria no pare, creo que esa es la única manera en que vamos a ser mejores proyectos porque es un poco también «prueba y error». Si un director tiene su ópera prima y hay incentivos para que siga su carrera esto hace que se gane experincia,  cancha y siga produciendo.  Ese es el caso de Sebastián Cordero, quien es un gran director porque ha podido experimentar y nutrirse. Para que el cine no pare y nuestra industria siga creciendo se  necesita una conciencia real desde el Gobierno y  las personas que están creando leyes.

Somos sobrevivientes de una sociedad y un gobierno que cada vez presta menos atención al arte y la cultura, más un sobreviviente siempre va a luchar con su alma.

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