lunes, abril 15, 2024
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La reina de las empanadas

Pablo Cruz Molina

Chef, emprendedor gastronómico, consultor y docente. Veinte y seis años en la actividad profesional y dieciséis en la academia universitaria en Quito con dos maestrías de especialidad: Recreación y Aprendizaje lúdico e Innovación en la gestión del patrimonio gastronómico. Amante de la cocina ecuatoriana, llevándole a presentar ponencias en prestigiosas universidades internacionales.

Vamos a partir de la pregunta que nadie se ha hecho. Estaría en la categoría de lo más importante de lo menos importante, como diría Alfonso Lasso Ayala. ¿A quién se le ocurrió vender empanadas de morocho en el Estadio? Para poder responder a esta pregunta debemos remontar la memoria al estadio del Arbolito, el escenario deportivo del fútbol profesional de Quito antes de 1951, año que se inauguró el Estadio Olímpico Atahualpa.  No se sabe exactamente la fecha exacta pero si a quién se lo ocurrió, así nos cuenta la señora Martha Quishpe. Fue su suegra, la señora Anita Bastidas, quien hizo por primera vez estas deliciosas frituras en el pequeño estadio de la Av. 12 de Octubre y Tarqui, las que luego llegaron a la Preferencia y de ahí a todas las localidades del Coloso del Batán.

La historia no queda ahí, las gradas de la Prefe, como dirían los hinchas akdémicos dueños de esta ubicación, fueron cómplices de una historia de amor entre la hija de la seño de las manzanas y el hijo de la madrina de las empanadas. Casi como que se juntaron dos dinastías; aromatizadas con el olor dulce de las manzanas de Patate y picante como el ají de maní que acompaña a las de morocho.

La nueva familia Bastidas Quishpe, tomó el negocio en el Estadio, hasta aproximadamente el año 2005, para ubicarse posteriormente en la calle Morales más conocida como calle de La Ronda en el centro histórico de la capital.  Han pasado casi doce años haciendo un promedio de 100 empanadas diarias; casi medio millón. Doña Martha nos comenta que aquí no hay secretos. La masa hace ella mismo cocinando y moliendo el grano. Lo único que hay que tener en cuenta es esperar un día para poder trabajar la masa. El relleno es más generoso que las del Olímpico y no sólo por la calidad y cantidad de los ingredientes sino también por la creatividad con que Doña Martha ha combinado sabores de ciertas hierbas aromáticas, dando un gusto muy agradable. Otra cosa que nos confiesa es que nunca usa aceite que ya ha sido usado, dando calidad a la fritura.

En la huequita de doña Martha que se llama «Las auténticas empanadas de morocho», lo más aconsejable para acompañar estas delicias es el hervido de naranjilla con o sin puntas de Los Bancos hecho en olla de barro y café lojano hecho en chuspa. Las dos opciones son recomendadas.

Sin duda este sitio vende una excelente empanada de morocho. Muy delgada, bien crocante y excelente relleno. Fritas al instante. Hemos disfrutado de esta golosina y de las historias que llevaron a Doña Martha Quishpe a ser la reina de laaas de morooochoooo!!! (O)

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