jueves, septiembre 22, 2022
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Defensa Sagrada del Pueblo Iraní: Guerra Impuesta contra Irán (1980-1988)

Por Ahmad Pabarja, Embajador de la República Islámica de Irán

La guerra es un fenómeno reprobable e injustificable, pero, por el contrario, defender el país y la nación contra la agresión extranjera es un deber patriótico y nacional y una cosa sagrada, y esto es lo que hizo la nación iraní en los años 80 y resistió y defendió su tierra durante 8 años contra la guerra que Saddam Hussein, el entonces presidente de Irak, impuso a Irán.

El 22 de septiembre de 1980, Saddam Hussein invadió a Irán e impuso una guerra de ocho años a Irán. Saddam Hussein, suponiendo que el ejército iraní se habría debilitado tras la victoria de la Revolución Islámica en Irán y no podría enfrentarse al ejército iraquí, atacó a Irán con la luz verde de Washington y algunos otros países de la región. Su objetivo en primer lugar fue separar la provincia petrolífera de Juzestán de Irán y en la siguiente etapa buscaría la ocupar Teherán, la capital de nuestro país.

En las primeras semanas de la guerra, el ejército de Saddam, debido a la falta de preparación del ejército iraní para un ataque sorpresivo, pudo ocupar una gran parte de las regiones occidental y sur de Irán incluyendo varias ciudades, como fue el caso el gran puerto de Khorramshahr en el suroeste de Irán, así como cientos de pueblos. Pero gradualmente, las fuerzas populares de resistencia iraníes acudieron a la batalla ayudando a las fuerzas militares de nuestro país, y lograron detener la avanzada de tropas iraquíes. En menos de dos años, pudieron liberar la mayoría de las áreas ocupadas, incluida Khorramshahr, y sacar al ejército iraquí de las fronteras. Sin embargo, esta guerra continuó hasta 1988, y el 20 de agosto de ese año se estableció un alto el fuego entre los dos países y la guerra terminó sin que quedara un solo pedazo de suelo iraní bajo el control del ejército de Saddam.

A lo largo de esta guerra, muchos países entre ellos los países occidentales, la ex Unión Soviética, algunos países del bloque del Este, así como los países árabes de Oriente Medio, prestaron ayuda militar, financiera y de inteligencia a Saddam Hussein. Estados Unidos proporcionó a Saddam información sobre las unidades militares de Irán, la Unión Soviética y el Bloque del Este le proporcionaron armas, Francia y Gran Bretaña proporcionaron aviones y equipo militar, y Alemania proporcionó a Saddam armas químicas. Arabia Saudita, Kuwait y los estados del Golfo cubrieron generosamente sus necesidades financieras. Algunos otros países árabes también proporcionaron personal militar al ejército iraquí.

Entre tanto, Irán enfrentó muchas dificultades para proveer sus necesidades de defensa y, en la práctica, los productores de armas se negaron a vender armas a Irán. Así que tuvimos que producir muchas de nuestras necesidades de armas en dentro del país.

Esta guerra causó un gran daño económico y humano a Irán. Decenas de miles fueron martirizados y miles resultaron heridos y discapacitados, y se infligieron cientos de miles de millones de dólares en daños financieros a la infraestructura de Irán. Por lo tanto, definitivamente ha tenido un impacto negativo en el desarrollo económico de Irán.

Pero en algunos otros aspectos también la Guerra Impuesta dejó un saldo positivo. En esta guerra creímos en el poder de la resistencia y el papel decisivo del pueblo. Es un logro importante para un país poder resistir a las principales potencias del mundo con las manos vacías y depender únicamente de la fuerza de su gente, y lograr sus objetivos, lo que también puede ser una gran lección para otros países.

Por otro lado, en esta guerra logramos la confianza en nosotros mismos de que podemos satisfacer las necesidades de nuestro país en los campos de la defensa, la tecnología y la industria dentro del país sin necesidad de ayuda externa, apoyándonos en la capacidad técnica de los jóvenes junto con el conocimiento de nuestros científicos. El hecho de que Irán sea ahora autosuficiente en la producción de las armas de defensa más avanzadas, equipos médicos, medicamentos y componentes industriales complejos, es un resultado de la guerra impuesta y las sanciones económicas contra la República Islámica de Irán.

Es lamentable que luego de 42 años desde esta guerra impuesta, todavía siguen las agresiones al pueblo iraní. Actualmente la guerra contra nuestro país no es militar. Se ha impuesto una guerra económica contra el pueblo de mi país por parte del gobierno opresivo y ambicioso de Estados Unidos. A raíz de esta guerra económica, la cual es un crimen contra la humanidad, el pueblo iraní ha sido privado de una conexión libre con la economía global dificultándole el acceso a los recursos financieros y el suministro de bienes básicos.

Sin embargo, de la misma manera que el pueblo iraní no se rindió en la guerra impuesta, finalmente saldrá victorioso de esta guerra económica desigual, confiando en sus innumerables capacidades y espíritu de resistencia. Y es la tradición divina que la opresión no durará, así como no perduró Saddam Hossein.

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