sábado, febrero 27, 2021
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Entrar a la cocina es básico.

Pablo Cruz Molina

Chef, emprendedor gastronómico, consultor y docente. Veinte y seis años en la actividad profesional y dieciséis en la academia universitaria en Quito con dos maestrías de especialidad: Recreación y Aprendizaje lúdico e Innovación en la gestión del patrimonio gastronómico. Amante de la cocina ecuatoriana, llevándole a presentar ponencias en prestigiosas universidades internacionales.

La post guerra mundial trajo consigo el problema de dónde ubicar los alimentos enlatados o en polvo utilizados en el frente de batalla. Pudo causar el cierre de muchas fábricas dedicadas a esta actividad productiva. La solución fue llevar estos productos a los hogares de las familias norteamericanas y europeas sobretodo y de ahí a todo el mundo. Cómo se lo hizo. El Marketing y la naciente televisión se encargo de hacer creer a las familias que cocinar era aburrido, difícil y cansado. La sociedad machista que otorgó la  responsabilidad alimenticia a las madres de familia dibujaba escenas de señoras pasándola muy mal en la cocina y liberándose y por fin dedicarse a actividades de ocio, utilizando las sopas enlatadas o en polvo o los macarrones listos.

Para los hombres fue un verdadero pecado a su rol masculino el entrar a la cocina. Los que si lo hacían los felicitaban por “ayudar” en esta tarea femenina, mientras las mujeres querían “liberarse” de esta tarea aburrida, difícil y cansada.  Mientras existía esta lucha de género en las funciones domesticas,  la industria alimenticia fue ganando terreno y los alimentos se convirtieron en productos no tan buenos para la salud debido a la utilización de saborizantes, conservantes, estabilizantes y demás reactivos que ayudan a la conservación y a bajar los costos del producto. Los productos se convirtieron en ultra procesados donde cada vez aumentan los sucedáneos y los saborizantes altamente tóxicos.

Hoy en día, las familias, pese a que aun existe una visión machista en las actividades del hogar, se nota que la responsabilidad de alimentación, cada día se acorta entre hombres y mujeres. Mi amigo entrañable Francisco Guerrón, mecánico automotriz de profesión, me comentaba que él en su hogar  prepara mejores platillos que los de los restaurantes populares de fin de semana.  Me puso un ejemplo aquella vez que conversamos. Me decía que los hijos le pedían ir a los ceviches de tal lado, y él como respuesta, les preparaba el mega ceviche mixto con la cantidad de chifles y limonada poco vista en estos restaurantes. Sé que puedo hacer mejores comidas que esos sitios y no es cuestión de precios sino de pagar por algo que valga la pena, además de pasar un tiempo de calidad entre la familia.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención en estos últimos tiempos, es el resultado de un estudio realizado por la FUNDACIÓN ALIMENTOS Y CIENCIA de Cataluña, donde evidencia que los niños que aprendieron  a cocinar son adultos sanos. Pues sí, este estudio llevó muchos años y asegura que las personas que cocinan no caen en los encantos del marketing, suelen leer las etiquetas, consumen producto local, conocen las ventajas nutricionales de los alimentos, en resumen poseen hábitos de alimentación saludable. Esperemos que estas capacidades puedan ser incorporadas en el currículo de la enseñanza básica de nuestro país algún día, como muchas cosas importantes que nos hace falta como ciudadanía.

Es difícil adquirir nuevos hábitos. Los expertos hablan de veintiún días seguidos para adquirir un hábito positivo y tres para uno negativo. La cuarentena por la Pandemia nos hizo encontrar muchos canales virtuales para aprender a cocinar. Mucha gente se entusiasmó con esta actividad que no es de hombre o mujer, sino de personas que quieren demostrar afecto por medio de la comida.  Qué no se pierda el gusto de estar dentro de la cocina!!

2 Comentarios

  1. La cocina es un lugar donde se guardan recuerdos, se crean ilusiones y no solo se alimentan estómagos, se alimentan almas, en los fogones como llamamos cariñosamente a estos sitios los cocineros ocurren historias y anécdotas de familias disfuncionales (platillos en común que unieron a desconocidos) la cocina es un lugar mágico y los platillos que ahí se elaboran son los sueños hechos realidad plasmados en un bocado lleno de historia. La comida enlatada no es mala solo que no está a la altura de nuestros sueños.
    Atte
    Jimmy González

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